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Alberto Frutos Díaz

Alberto Frutos, periodista. Amante del cine, la música y los libros. Director y presentador de 'A día de hoy', 'El Submarino' y 'Metrocine' en Metrópolis FM. Colaborador en diversos medios radiofónicos y escritos como experto en cine y series. El cine es el primer arte,...

Sobre este blog de Cine

Comentarios y críticas de los estrenos cinematográficos más importantes que se produzcan cada semana. Sirva este blog como acuarela donde, para gustos, los colores.


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  • 09
    Diciembre
    2014

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    Especial FICC 43 - 'Loreak'/'Mommy'

     

     

    La vida y la muerte. La pérdida y el paso del tiempo. El amor de una madre y el amor perdido entre la multitud. Y en uno mismo. Temas comunes en el lenguaje argumental de un séptimo arte que continúa mordiéndose la cola hasta llegar siempre al comienzo, pasando, eso sí, por un conjunto de colores, sensaciones y experiencias que continúan marcando su existencia casi tanto como la nuestra. Y todos, absolutamente todos, estuvieron presentes en la primera jornada posterior a la inauguración del Festival Internacional de Cine de Cartagena que celebra, a lo largo de esta semana, su edición número 43. Se hace mayor sin envejecer lo más mínimo. Virtudes complicadas de obtener, dignas de admiración y aplauso, especialmente si se recalca que a través de la humildad también se pueden descubrir atajos para llegar al sobresaliente. Más allá de su valor principal, la constancia, el amor por el cine y el esfuerzo de su equipo de trabajo, una programación que se permite traer a la ciudad portuaria cada año, mínimo, un par de obras maestras. Parece sencillo entre una programación tan amplia pero no lo es. En absoluto. En esta ocasión, decíamos, los temas que marcaron la agenda del lunes eran tan profundos, tan extremos, que las dudas solamente se podían aplacar de una manera, a través de gran cine. Y vaya si se consiguió. 
     
     
     
     
     
    Comenzando por 'Loreak', película de identidad cien por cien vasca que apuesta por la frialdad en la forma para llegar a lo más hondo del fondo, ese lugar oscuro, tenebroso, que es la pérdida de un ser querido y la necesidad de agarrarse a él para continuar avanzando, incluso jugando a juegos de mentiras y falsos sentimientos en los que el egoismo se confunde con la realidad. El trabajo de sus directores y guionistas, José María Goenaga y Jon Garaño, se apoya en una belleza tan luminosa como tétrica, tan delicada como surrealista, tan hipnotizante como descarnada. Una muerte que dispara tres historias unidas por un mismo hilo, el dolor y la búsqueda incesante de la esperanza, los mecanismos dispuestos para dar, de una vez por todas, con esa tecla que permita coger oxígeno tras el adiós. Su reparto, entregado a la causa, consigue el logro de contar todo con los mínimos elementos, silencios interminables que, sin embargo, nos ayudan a entender mejor que cualquier cosa lo que está pasando por la cabjeza de sus personajes. Lastrada por un ritmo pausado en exceso, 'Loreak' consigue puntuales explosiones de emoción que mantienen el interés a flote, que impiden unos bostezos que, en ocasiones, parecen llegar de puntillas. Queda, en definitiva, un trabajo extraño, irregular, diferente, propietario de un acabado visual tan formidable que hasta sus creadores parecen quedarse embobados con ello antes que con su historia. Afortunadamente, cuando las piezas del puzzle se terminan uniendo, explota por todo lo alto su mensaje, la luz al final de un túnel que se abre tanto para los que se marchan como para los que se quedan. Aunque sea en forma de flores.
     
     
     
     
     
    Flores que, por cierto, continúan cayendo en toneladas sobre los hombros de ese chaval de 25 años llamado Xavier Dolan. Cinco películas en seis años, cinco historias de amor entre crítica y autor. El término joven promesa se debería reinventar para definir un fenómeno de estas características, surgido en Canadá pero elevado a tsunami mundial, milagro cinematográfico que se mantiene, y ¡de qué manera!, con su último trabajo, 'Mommy'. Decíamos al comienzo de este texto que el Festival Internacional de Cine de Cartagena tiene la sana costumbre de regalarnos alguna matrícula de honor a lo largo de su programación, pues bien, aquí está una que parece imbatible, venga lo que venga. Historia de amor total entre una madre y un hijo, crítica social sutil en plena histeria, delicado tratado sobre la capacidad de superación sin perder la identidad propia, relato de supervivencia arrebatador, 'Mommy' pretende ser todo lo que puede abarcar su punto de partida y lo consigue con insultante facilidad. Todo fluye, todo respira gran cine, arriesgado, potente, lanzado como un puñetazo a la cara de un espectador que encuentra la botella de oxígeno en algunas de las escenas más bonitas, tal cual, que se han visto en una sala de cine a lo largo de este año que se acerca a su final. Marcada por la decisión formal de ser contada a través de una pantalla estrecha casi al máximo de sus posibilidades, 'Mommy' se eleva, crece, se ensancha, derrapa, conmueve, enamora, sufre y libera sensaciones a cada plano. Dolan, mientras tanto, se permite un millón de ideas visuales a lo largo de sus casi 140 minutos que se saldan con victoria en todos los casos. Un talento impactante capaz de conseguir, por poner un ejemplo contundente, que una canción tan manoseada como 'Wonderwall' parezca nueva, emocione como la primera vez y marque el punto de inflexión de una película inolvidable. Un grito de genio tan abrumador que conviene estar preparado para la certeza de que, gracias a su insultante juventud, lo mejor está por llegar. Si el camino hacia esa película histórica que terminará firmando Dolan lo marca obras tan apasionantes como 'Mommy', la espera se hará más que llevadera. 
     
     
     
     
     

     

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