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Pensamientos de José Pascual
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Blog Pensamientos de José Pascual - José Pascual Prats Besó

José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 31
    Diciembre
    2014

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    2015 ¿Caro?

    Expira ya el año 2014 y se me ha ocurrido escribir un poco porque antes de que empiece la fiesta es un momento propio para pensar.  Es frecuente en este momento reflexionar sobre lo que ha sido este año, lo que queremos que sea el que viene,  lo que no queremos perder y lo que queremos o no queremos cambiar.

    Mi pensamiento de hoy va encaminado al precio que tienen algunas cosas, porque las fiestas de Nochevieja suelen tener un precio caro.  Ir al mismo restaurante, al mismo hotel, a la misma discoteca, a la misma sala de fiestas, o al mismo discobar hoy cuesta mucho más que cualquier otro día del año. El precio final de las uvas, el gorrito, el matasuegras, el confeti…,  que es lo que hace hoy una noche distinta de las demás, es muy alto con respecto a su coste.  No critico esa práctica porque a fin de cuentas acudir hoy a algún local de pago es un acto voluntario, y puede ser una forma de que algunas personas se ganen la vida honradamente con su trabajo,  porque para que unos hoy se diviertan hace falta que otros trabajen. Sin embargo las formas de celebrar el Fin de año pueden ser múltiples, y algunas con un coste muy bajo.  También uno es muy libre de acostarse hoy a las 11 de la noche, ignorar por completo todo el bullicio y ahorrarse la resaca, y mañana por la mañana ir a dar un paseo o salir de viaje con total tranquilidad mientras el resto de la población duerme.  Confieso que yo he hecho eso alguna vez y me ha gustado, aunque también me parece algo maravilloso, que no se puede pagar con dinero, el brindar esta noche con familiares o buenos amigos a los que se tiene cariño de verdad.

    Si una fiesta ha sido cara costará reconocer mañana que tal vez no fue muy buena ¿Cómo decir que nos hemos gastado un dineral y que al final aquello no ha sido lo que esperábamos o no fue nada del otro mundo? Puede haber sido cara y también buena, pero tal vez no.  Lo mismo ocurre cuando se ha pagado un buen dinero por un concierto de un cantante o un grupo famoso del que tal vez en pocos años ya nadie hable, con largas colas incluso con acampada a la puerta del recinto y las entradas compradas con semanas de antelación para poder acudir.  Será muy difícil decir en una red social que en realidad fue un “pato” demasiado cansado para lo que recibimos en la práctica, salvo que nos hayan estafado de forma evidente, en cuyo caso “hervirá la red”; lo normal será que se publiquen muchas fotos que aparentarán una gran diversión para que todos las vean. “Yo estuve allí”, y lo podré demostrar con los datos de hora y geolocalización que puede llevar la fotografía.

    Por el contrario, cuando se nos ofrece algo gratis parece que no tiene ningún valor.  Pongamos por ejemplo un hermoso concierto de una coral polifónica que se celebra cerca de casa o en unos locales a los que solemos acudir. “No será muy bueno cuando es gratis” podemos pensar, “Si fueran buenos de verdad la entrada costaría por lo menos 30 €”, y entonces aunque es gratis acude poca gente; los familiares y amigos de los coralistas y algunas personas más. ¿Si fuera pagando y con venta anticipada de las entradas vendría más gente al mismo evento? Sé que algunas veces así ha ocurrido.

    Del mismo modo la vida cotidiana nos puede ofrecer muchas cosas que no se pagan con dinero y que son una hermosura: Un paseo un día que hace buen tiempo,  la satisfacción de haber hecho algo bien, una buena conversación con familiares o amigos,  un buen beso,  un ratito apacible de estar quieto y en silencio con tranquilidad… Cada uno que se dé cuenta de lo que le ha ofrecido cada día.

    Sobre lo que se paga y lo que no se paga pienso en un ejemplo curioso: ¿Si entrar en misa costara 30 o 40 € parecería más valioso? Como es gratis en muchos casos se le da muy poco valor.  Imaginemos por un momento que fuera pagando ¿Serían posibles comentarios como estos a la salida? “Me han contado una historia preciosa”, “He oído palabras que me han ayudado”, “Me han dado una buena noticia”,  “He tenido un ratito que me ha dejado nuevo”, “Si mi economía me lo permite volveré siempre que pueda”… mmm… ¡Absurdo! ¿O no tanto? Tú verás.

    En fin mis carísimos lectores (caro en el sentido etimológico de querido), espero que para vosotros 2015 sea muy “caro” por lo bueno que os traiga, y que a la vez no os resulte demasiado costoso para lo que acontezca.

     

     

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