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Pensamientos de José Pascual
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Blog Pensamientos de José Pascual - José Pascual Prats Besó

José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 14
    Noviembre
    2014

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    Aceptar, valorar, mejorar

    Últimamente me viene mucho a la cabeza la idea de buscar el punto de equilibrio entre aceptar y valorar la situación que uno vive y hacer algo para mejorarla.

    Me molesta cuando me tropiezo con alguien “quejica” que viviendo mejor que muchas otras personas protesta de todo lo que le ocurre: “Es que ahora no gano dinero”, “El coche de mi vecino es mejor”,  “Los que viven bien son los que hacen esto o aquello”, “Soy feo”, “Mi familia me cansa”, “Odio mi trabajo”, “No tengo tiempo para hacer tal cosa”... Aunque en ocasiones hay motivos fundados para quejarse.

    En cualquier situación que planteemos casi con toda seguridad que el baremo de comparación con otra tendrá extremos distantes por “arriba” y por “abajo”, y pongo “arriba” y “abajo” entre comillas porque en realidad lo que quiero expresar es que hay diferencias,  pero no me gusta considerar siempre que esas diferencias son de superioridad o inferioridad.

    •  “Es que ahora no gano dinero”:  Si te comparas con el presidente del banco o un futbolista probablemente no,  pero si te comparas con un ciudadano medio de Mali probablemente seas muy rico.
    • “El coche de mi vecino es mejor”: Depende de para qué,  a lo mejor es muy grande y ese coche que tanto envidias sería para ti un infierno en la vida cotidiana cuando lo tuvieras que  estacionar en ese angosto aparcamiento subterráneo que utilizas con frecuencia.
    • “Los que viven bien son los que hacen esto o aquello”:  Con certeza que otras personas que te conozcan pensarán que eres tú quien vive bien.
    • “Mi familia me cansa”: Hay muchas situaciones, actividades, o tareas relacionadas con la familia que si se hacen con amor no solo no resultan penosas, sino que se pueden acabar disfrutando, lo que no quiere decir que no requieran esfuerzo. También requiere esfuerzo entrenarse con cualquier finalidad y muchas personas disfrutan de hacerlo.
    • “Odio mi trabajo”: ¿Te permite vivir dignamente? A lo mejor no es tan odioso ante la idea de perderlo, lo que no quiere decir que no sea lícito aspirar a un trabajo más satisfactorio.
    • “No tengo tiempo para hacer tal cosa”:  Es cuestión de organizarse y eliminar las actividades “devoradoras de tiempo” que den pocos buenos frutos.

    Y ahora viene el pensamiento que últimamente me ronda:  Si no acepto y valoro lo que tengo, vivo en una sensación permanente de infelicidad por no ser consciente de lo afortunado que soy en determinados aspectos,  pero por otra parte una valoración “excesivamente positiva” de mi situación puede llevarme a un conformismo y un estancamiento que impidan mejorar. No es fácil encontrar el equilibrio entre “no tocar lo que está bien” y “mejorar lo que está en mis manos”. Pero ¿Qué es lo que está en mis manos? A veces mucho más de lo que imaginamos, porque lo de “esta situación tiene que cambiar” tal vez esté en nuestra mano con la ayuda de Dios. Las personas que en determinado momento cambiaron la historia de una familia,  de un grupo amplio de personas, de un barrio, de un pueblo, o incluso de un país no venían de otro planeta, sino que eran personas de carne y hueso como tú y como yo que pensaron que el cambio de rumbo era necesario.

    Para buscar ese punto de equilibrio entre adonde estamos y adonde queremos ir, y obrar después en consecuencia, es necesario dedicar tiempo a pensar con calma y descansando de los múltiples estímulos externos a los que estamos sometidos actualmente. Creo que vale la pena dedicar tiempo a eso; es la forma de abrir la conciencia para lo que da título a este escrito: Aceptar, valorar, mejorar.

    Para finalizar creo que lo mejor es aportar una idea de mi muy admirado Joaquín Ballester,  fundador del Sanatorio de Fontilles que cambió la vida de los leprosos de todo el mundo.

    Si crees que algo vale la pena pon todo tu empeño y confía en la Providencia

     

     

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