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Pensamientos de José Pascual
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José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 03
    Enero
    2014

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    El dinero no es infinito ¿O si?

    Cualquier niño pequeño de clase media suele creer que el dinero de su padre es infinito.  Su dimensión del dinero es de unos centimillos para unas golosinas y su padre suele tenerlos,  o incluso en la cartera de su padre hay algún billete con el que se pueden comprar muchas más golosinas de las que puede consumir en un día.  Nosotros como padres sabemos que nuestra cartera no es infinita, porque una cosa es hablar de 50 céntimos para unas golosinas y otra muy distinta pagar la casa, el coche,  o cubrir adecuadamente los gastos familiares de cada mes.

    Es habitual que esa creencia infantil del dinero infinito en un estamento mayor se mantenga con la edad.  Por ejemplo,  creer que la empresa donde trabajamos tiene un dinero infinito porque hasta ahora haya pagado nuestro salario con regularidad y exigir con frecuencia que “Esto me lo pague la empresa”,  cuando el empresario si no es un inconsciente sabe que sus recursos son también limitados, aunque mayores que los de una economía doméstica.  Podemos extendernos así a cualquier entidad de envergadura,  o bien las arcas municipales, autonómicas, o estatales,  que como personas de a pie y viendo esas cifras tan largas de millones de euros en las noticias podemos pensar que ese dinero nunca se acaba y que todo lo puede pagar, afirmando también con frecuencia que “Esto se debería cubrir con dinero público”,  pero lo cierto es que también es un recurso limitado.

    Está comprobado que una mala gestión puede arruinar cualquier fortuna sea de la magnitud que sea.  Un niño puede haber malgastado las “estrenas” de Navidad antes de que lleguen las Fallas,  y una familia con ingresos estables puede pasar necesidad por una mala organización de su economía doméstica.  Asimismo, una persona a quien le ha tocado la lotería, o una gran empresa incluso aunque sea multinacional,  o un equipo de fútbol de primera división, o una entidad bancaria con décadas de antigüedad, o un ayuntamiento,  o una autonomía,  o también un estado, por un mal uso del dinero pueden llegar a estar fuertemente endeudados y en quiebra aunque hayan manejado anteriormente cifras multimillonarias.  No voy a poner ejemplos concretos porque seguro que mis lectores que están al tanto de lo que les rodea son capaces de encontrarlos con poco esfuerzo.

    Sin embargo hay una situación que nos puede hacer vivir con dinero infinito a efectos prácticos,  y es cuando una vez superado el límite de la pobreza,  es decir cuando nuestra economía ya nos permite vivir con dignidad,  no vivimos por encima de nuestros ingresos.  Si hay un cierto dinero sobrante no importa demasiado cuanto sobre,  porque a fin de cuentas ya es sobrante.

    Para ilustrar la idea pondré un ejemplo gastronómico de esos que tanto me gustan (comer es bonito):  Me dispongo a hacer una paella en casa para diez comensales;  si hago la paella con aproximadamente un Kg de arroz, o si son muy “fartones” un Kg y cuarto, tendremos unas raciones más que suficientes, mientras que si gasto más y hago la paella con 2 Kg de arroz y su parte proporcional del resto de componentes no habremos comido mejor ese día, sino que habrá en casa un excedente de paella cocinada que habrá que guardar para consumir más adelante porque la comida no debe ir a la basura bajo ningún concepto, así me lo enseñaron mis Papás y es una idea firme que mantengo e intento transmitir en diferentes ámbitos.

    Con el dinero es lo mismo,  de nada sirve que sobre demasiado.  Si yo me muero con 5 € en el bolsillo al final no me habrá faltado de nada,  y mi vida habrá sido igual que si me muero con 50 millones de €,  porque esos 50 millones almacenados habrán sido un sobrante no utilizado dado que ya no habrá un “para consumir más adelante” como con la paella del ejemplo de antes,  pues a fin  de cuentas al otro lado no me podré llevar ni un solo céntimo.  Lo difícil es calcular cada día como tengo que vivir para llegar al último con esos suficientes 5 € y que el dinero obtenido a lo largo de mi vida haya servido a alguien para algo.  El dinero viene y va,  pero el tiempo solamente va.

    Hay que tener claro que una vez tenemos las necesidades cubiertas no nos da la felicidad el vivir por encima de nuestras posibilidades.  No se trata de vivir con una austeridad ascética,  pero se puede tener una casa bonita y acogedora sin gastar más de lo que tenemos, solo hay que tener un poco de idea a la hora de elegir la casa y lo que ponemos en ella.  Con el coche que nos podamos comprar se puede cubrir el servicio de transporte de la familia y disfrutar mucho de la carretera, solo hay que elegirlo bien entre las opciones que tengamos. Con una ropa que compremos sin comprometer la economía familiar podemos estar muy guapos si la elegimos bien,  o nos divertiremos o aburriremos igual viendo la tele independientemente del precio del aparato que tengamos en casa. Disfrutar del mar o de la montaña es gratis porque solo es necesario llegar hasta allí,  y no hace falta un yate o un chalet de lujo para pasarlo muy, pero que muy bien, en esos lugares que nos brinda la naturaleza. Así  podríamos hablar de cualquier producto o servicio que utilizamos y de muchas de las cosas que hacemos o nos gustaría hacer.

    Si dedicamos nuestra vida a conseguir dinero, al final solo tendremos eso:  dinero, y llegaremos a nuestro último día con un excedente de riqueza tristemente infrautilizado que a nadie habrá beneficiado. A cambio podremos haber dejado por el camino a la familia por haberle dedicado muy poco tiempo,  a los amigos de verdad porque nuestras amistades siempre habrán sido interesadas para el negocio, o incluso nuestra salud por haber dedicado demasiado esfuerzo y haber soportado el estrés como efecto secundario a esa actividad intensiva de amasar una buena fortuna. Probablemente hayamos perdido la libertad por lo mucho que tengamos que ocultar, tantos “favores” debidos...,  y que nuestra casa sea una auténtica cárcel de lujo vigilada por sofisticados sistemas de seguridad, en la que vivamos en un angustioso miedo permanente a perder nuestras posesiones.  El sueño de ser millonario es en verdad una pesadilla,  por lo que al dinero hay que sabe decirle “Es ya bastante”en el momento adecuado.

    Con esto no quiero decir que no sea bueno crear y mantener viva una gran empresa, o que se manejen cifras millonarias en determinadas entidades,  o que no valga la pena prosperar.  Una entidad que maneja cifras millonarias puede ser el medio que permita vivir bien a muchas familias, pero todo depende del uso y destino que se esté dando a ese dinero abundante.  No olvidemos que en una entidad de economía de cifras elevadas también hay que medir y también hay que funcionar sin ir por encima de los ingresos,  y que no hay que obtener riqueza a costa del empobrecimiento de otros,  porque en ese caso esa entidad no crea riqueza sino que únicamente la cambia de sitio y además de una forma globalmente ineficiente.

    El dinero debe estar sometido y dominado, y ser un esclavo al servicio de las personas,  pero no las personas esclavas al servicio del dinero que es lo que ocurre en una sociedad basada en la opresión y la desigualdad.  Es un esclavo el trabajador oprimido para enriquecer más a quien ya es muy rico,  también es un esclavo el que envidia ese lujo que en realidad no se puede permitir y adquiere arruinándose productos que hacen todavía más rico al que ya era más rico que él, y a su vez es un esclavo el rico tan encadenado a sus bienes que le aterroriza el tener que desprenderse de ellos por cualquier causa.  Pondré un ejemplo que me dijo un buen amigo: ¿Prestarías el coche o la casa si fuera necesario a alguien a quien encargas el cuidado de tu hijo con frecuencia? Si confías tanto en esa persona como para dejarle a tu hijo… ¿No será una persona de confianza para cuidar tu casa o tu coche? La respuesta te dirá lo encadenado a la riqueza que puedes llegar a estar sin ser un “malvado avaro”.

    Mencionando de nuevo las palabras clave de la frase navideña que tanto me gustó y escuche del Mercedario,  si podemos disfrutar de la Paz y la Libertad, y utilizamos el dinero para el Bien,  ese dinero será “infinito”,  porque seguro que hay suficiente hasta nuestro último día y hasta nos sobra un poco.

    No se puede servir a Dios y al dinero (Mt 6, 24)

     

     

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