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Pensamientos de José Pascual
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Blog Pensamientos de José Pascual - José Pascual Prats Besó

José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 05
    Junio
    2014

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    ¿Es complicado ir a la playa?

    La temporada estival ya está encima,  y con ilusión nos vamos acercando a disfrutar de la playa.  Es frecuente en nuestra sociedad que ir a la playa requiera acometer muchas tareas.

    Empezamos por la “operación bikini”.  Semanas antes hay que ponerse en forma,  no sea que digan que no tenemos buen tipo, o que la depilación no sea perfecta, o que el tono de piel no sea bonito...  Entre toda la casuística que se puede dar en la playa suele haber un par de actitudes bien diferenciadas:

    • El acomplejado.  Son estas personas que se avergüenzan de su fisonomía bien sea por las hechuras, o por los pelos,  o por el tono de la piel...,  y tienden a cubrirse y esconderse de la gente y eso les impide disfrutar plenamente del sol y el mar.
    • El vanidoso. Este es el extremo opuesto, que desea ser el centro de atención en todo momento, y para eso hay que estar “perfecto” con todo lo que eso conlleva.  Bastará con que el peinado no esté bien o que no se produzca una “imagen divina” al salir del mar para que ese día playero ya no haya sido feliz.

    Y entonces yo me pregunto  ¿Somos el centro del mundo cuando vamos a la playa? Si vamos a una playa de poca afluencia de gente no hay muchas personas que puedan estar pendientes de nosotros,  y si por el contrario vamos a una playa con más público en realidad somos “un punto en el infinito”,   y si no tenemos un físico muy fuera de la media nadie se va a fijar mucho en nosotros ¿Recuerdas las caras de las personas que tenías al lado en la playa el Domingo pasado? Si no es una playa donde vas habitualmente y te encuentras a las personas de siempre es difícil recordar esas fisonomías, por lo que no es necesario ser tan esclavos de nuestra imagen, ni por complejo ni por vanidad,  porque en realidad las personas que nos rodean en la playa no están demasiado preocupados por nuestro aspecto físico, siempre que no sea repugnante por falta de aseo, sino que también están allí principalmente para disfrutar del mar como nosotros.  Si que somos capaces de recordar a una persona desconocida si nos ha hecho ”tilín”,  y cuando vuelves al mismo sitio y la vuelves a ver la recuerdas,  pero eso ocurre no solo en la playa,  sino también en el bar de la esquina o en la pescadería, por lo que el cuidado de la imagen no debe ser más obsesivo en la playa que en otros lugares que frecuentemos de forma cotidiana ¿Hacemos la “operación bikini” cuidando minuciosamente nuestra imagen para ir al supermercado todas las semanas? ¿No? Pues ¡Cuidado! el supermercado también es un sitio frecuentado por abundante público y también alguien se puede fijar en nosotros allí. ¿Es realmente necesaria entonces la “operación bikini” para ir a la playa?

    Otra cosa que me llama la atención en la playa son las personas que necesitan muchos objetos para disfrutar de ella, y llegan a la playa como si fuesen a quedarse a vivir allí para siempre.  Desde la necesaria sombrilla,  a sillas, mesas,  juguetes, material deportivo, alimento y bebida como para pasar una eternidad... En esos casos el proceso de carga y descarga,  llegada, “montaje de la paraeta” y recogida posterior, son tareas de tal envergadura que pueden devorar una parte importante del tiempo del día,  y entonces casi no ha quedado tiempo utilizable para la diversión, y vienen las quejas y las discusiones “Es que os habéis levantado tarde y ya no nos ha dado tiempo a nada”, “La culpa es tuya por haber querido traer eso que luego no hemos usado”... Hay que buscar también en ese aspecto un adecuado punto de equilibrio para el mejor disfrute.

    Por el momento la playa es gratis,  y una persona que viva en una población costera aunque tenga precariedad económica puede disfrutar del mar.  No habrá tenido tiempo ni dinero para una preparación de gimnasio o gabinete de estética,  ni tampoco llegará a la orilla del mar con sofisticado material deportivo, pero podrá pasar igualmente un día estupendo con lo que le ofrece la naturaleza.

    Disfrutemos de la playa, es sencillo ¿No? Si estamos en paz y podemos desplazarnos allí todos podemos pasarlo bien:  ricos, pobres, gordos, flacos,  altos, bajos, morenos, rubios,  cultos o con pocos estudios...  Es para todos. ¿Te animas a ir aunque no estés “perfecto”?

    Buen verano mis queridos lectores, no lo dejéis pasar sin apreciar las cosas buenas que tengáis.

     

     

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