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Pensamientos de José Pascual
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José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 11
    Abril
    2014

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    La música que molesta siempre es la de otro

    Curioso es que la misma pieza musical escuchada por la misma persona en momentos diferentes o en situaciones diferentes puede ser un placer o una molestia.

    Actualmente la música que oyen nuestros hijos no es esencialmente distinta a la que escuchábamos nosotros a su edad o incluso a la que escuchamos ahora.  La música actual tiene ritmos y sonidos que recuerdan bastante a lo que sonaba en los años 70, 80, o en los 90, con ciertos matices si,  pero lo cierto es que ahora es frecuente escuchar pop, funky, heavy metal, melodías de cantautor, “maquineta”,  o baladas dulcecitas de las que recuerdan mucho a esas canciones de buscar a la chica que te gustaba para bailar lento y agarradito.

    Además de esa música llamada moderna porque es de las últimas décadas,  también hay música más intemporal que tiene sus adeptos entre los jóvenes,  como la música que interpretan las innumerables bandas de nuestros pueblos: pasodobles,  bandas sonoras de películas, piezas de música clásica,  o lo que se les ocurra con su gran sentido artístico.  Y también los hay aficionados al flamenco, la zarzuela, la coral polifónica, o los tangos,  por poner ejemplos que me vienen a la cabeza sin ser capaz nunca de crear una lista exhaustiva.

    En lo que observo ahora más diferencia es en la forma de escuchar música.  Mucha gente de mi edad tenía entre sus deseos juveniles el conseguir un equipo de “Alta Fidelidad” (“Hi-Fi” que ya es un término completamente en desuso),  con su plato de reproducir discos de vinilo con cápsula magnética y aguja de diamante,  un amplificador estéreo separado (los equipos compactos se consideraban de peor calidad) y unos buenos altavoces de tres vías.  Sin embargo ahora lo más frecuente es que los jóvenes oigan música con el teléfono,  bien con auriculares que se obtiene un sonido de cierta calidad,  o por el pequeño altavoz exterior que da un sonido doloroso para los oídos pero que parece no importarles demasiado.  Como máximo conectan su reproductor de formato digital a un equipo compacto,  obteniendo así un sonido que también puede alcanzar una buena calidad.

    En cualquier caso,  sea en el coche, en casa, o la música que se oye en la calle, cuando la ha puesto uno se sube el volumen al gusto para sentirla con emoción,  pero si la ha puesto otro siempre va demasiado fuerte. “Baja eso que no hay quien lo aguante”  es algo que nos han dicho a casi todos y a su vez decimos nosotros a otras personas.  Si ponen música en la Falla los que están allí se divierten pero a los vecinos que no están en la fiesta les molesta, si subes la radio del coche porque suena una canción que te gusta tus acompañantes protestan de inmediato, aunque ellos en otro momento y tal vez hasta con la misma canción subirán el volumen y tú por supuesto que te quejarás,  si alguien en la oficina tiene la radio puesta nos va a incomodar y dificultar la concentración, pero si la ponemos nosotros es porque acompaña y relaja.  En fin,  que no hay manera de ponerse de acuerdo excepto en un grupo de personas que juntos hayan decidido escuchar música porque estén en una fiesta, estén reunidos en casa y alguien haya propuesto poner música con la aprobación de la idea por parte del resto, vayan a un concierto… o cualquier otra situación de decisión colectiva y voluntaria de acompañarse por ese sonido.

    Y así me seguiré preguntando sin encontrar nunca una respuesta universalmente válida: ¿Por qué la música que yo pongo es un regalo para mis oídos y la que ponen otros a veces me pone muy nervioso y no la soporto? ¿Será por la pieza elegida? ¿Será por el medio de audición? ¿Será por el entorno? ¿O será mi estado de ánimo en cada momento? Nunca lo sabré,  pero no es un problema muy grave,  se puede vivir así felizmente muchos años.

    Disfrutad de la música.

     

     

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