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Pensamientos de José Pascual
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Blog Pensamientos de José Pascual - José Pascual Prats Besó

José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 17
    Octubre
    2013

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    WHATSAPP. Otro punto de vista

    El presente artículo trata aspectos a tener en cuenta sobre el uso de la mensajería instantánea en general y de Whatsapp en particular.  Se trata de poder utilizar lo que tiene de bueno si realmente se desea,  sin sufrir de forma significativa ninguno de los inconvenientes que tiene.

    1)-   Antes de la instalación

    Antes de la instalación de Whatsapp debemos leer cuidadosamente las condiciones de uso y política de privacidad (actualmente en inglés),  así como los permisos de la aplicación (en español),  y si no entendemos algo consultarlo a quien nos lo pueda aclarar.  La instalación de esta aplicación, al igual que la de cualquier otra, debe ser una operación libre, consciente, y responsable, sabiendo realmente qué es lo que se acepta y lo que se obtiene a cambio.

    2)-   Lo que se puede hacer bien con Whatsapp

    Se indican aquí funcionalidades para las que la mensajería instantánea resulta más ventajosa que otros medios de comunicación.

    • Mantener conversaciones con un grupo en remoto.  Puede ser práctico para grupos de 3 a 8 personas aproximadamente.  Para hablar con una sola persona suele ser mejor otro medio más directo, mientras que para grupos más grandes, al igual que en conversaciones presenciales con bastantes personas,  es muy difícil una conversación fluida y clara porque se crean subconversaciones,  no es posible ponerse de acuerdo, etc.  En esas conversaciones de grupo de cierto tamaño tiene que haber alguien que actúe de moderador, y en Whatsapp no hay un método para pedir la palabra por turno.
    • Conversar con alguien cuando se está en un sitio que se requiere silencio,  como por ejemplo un hospital o una biblioteca,  o también en lugares muy ruidosos donde es difícil escuchar bien al interlocutor.
    • Envío de imágenes no confidenciales que requieran una respuesta en el momento.  Ejemplo:  estamos eligiendo un artículo y tenemos duda entre dos modelos, entonces hacemos la fotografía y la enviamos a la persona que queremos que opine “¿Cuál te parece mejor?”.

    3)-   Aspectos técnicos deficientes en Whatsapp

    En este apartado se indican los aspectos técnicos que Whatsapp no tiene bien resueltos.  El que sean motivo para decidir no utilizar la aplicación dependerá de lo que incomoden a cada persona.

    • El usuario no activa y desactiva la aplicación a voluntad, sino que la aplicación se activa siempre al encender el teléfono. Esto es un inconveniente importante porque no es posible tener el tráfico de datos activo en el teléfono para realizar otras tareas, sin sufrir la perturbación e interrupciones que produce Whatsapp.  No es posible usar Whatsapp por ejemplo solamente en las horas del día que se considere oportuno, salvo a cambio del corte total del tráfico de datos.
    • Contactos de la aplicación.  En el momento de la instalación Whatsapp toma directamente la lista de contactos completa del teléfono sin consultar al usuario, y considera contactos para Whatsapp todos los contactos de esa lista que tengan instalada la aplicación.  No hay forma de dar un trato diferente a la familia directa, los amigos íntimos, los compañeros de trabajo de cualquier punto del organigrama,  o personas a las que hemos dado el teléfono móvil para una eventual comunicación,  como por ejemplo cuando hemos solicitado una reparación en un establecimiento para que nos avisen de que está finalizada. En principio cualquier persona que nos tenga en su lista de contactos puede enviarnos mensajes o incluir nuestro número en un grupo con absolutos desconocidos, y la única opción es bloquear después manualmente a ese contacto.
    • Consumo energético.  Es un medio de comunicación con un consumo energético muy alto.  Un teléfono móvil simple de hace cinco años con una batería de 800 mAh de capacidad,  en un uso normal no profesional tiene una duración de batería de más de una semana,  mientras que un moderno smartphone con Whatsapp instalado y una batería de 1.500 mAh apenas cubre una jornada completa sin recargar. Estamos hablando de un consumo energético unas 20 veces superior ¿Es esto desarrollo sostenible?  La causa es la siguiente:  Whatsapp necesita para funcionar la aplicación ejecutándose en el procesador, la pantalla activa para ver y escribir los mensajes,  y una conexión de datos abierta,  mientras que en una conversación hablada la pantalla normalmente está oscura y bloqueada, y solo hace falta la energía para la comunicación de voz, que es menor que para una conexión de datos de banda ancha.  Whatsapp consume más energía que si llamásemos a alguien y dejásemos permanentemente el teléfono descolgado con la llamada abierta por si el interlocutor nos quisiese decir algo en algún momento del día. Si hacemos la prueba de utilizar un smartphone actual que no tenga instalado Whatsapp,  en el que activemos el tráfico de datos solo cuando realmente nos hace falta para otras funciones, veremos que la batería soporta varios días de uso sin problemas.
    • Ocupación de memoria.  Whatsapp no elimina de una forma automática predefinida (por ejemplo todo lo que tenga más de un número de días de antigüedad) la información que guarda en la memoria del teléfono a medida que se va utilizando.  Todas las conversaciones y la información adjunta de los mensajes que hemos visto queda almacenada en la memoria del teléfono. A lo sumo se puede limitar la descarga automática para que no se descargue también el contenido que no abrimos,  pero el hecho de ver una fotografía o un video provoca su descarga y almacenamiento en memoria de forma permanente, y no en una memoria temporal como haría una aplicación eficiente en este sentido.  Si no eliminamos periódicamente de forma manual esta información desde el sistema de archivos o el administrador de aplicaciones, esta ocupación de memoria va aumentando continuamente y puede dejar el teléfono prácticamente inutilizable antes de finalizar su periodo de garantía o el posible contrato de permanencia firmado para obtenerlo.  Al cabo de un tiempo de uso de Whatsapp el teléfono empezará a bloquearse, y lo único que hace falta para que vuelva a funcionar bien es desinstalar Whatsapp y eliminar el almacenamiento de datos excesivo que se ha generado.

    4)-   La privacidad

    Este aspecto resulta cuanto menos espinoso en Whatsapp.  Las condiciones de uso y política de privacidad indican específicamente que no estamos ante un servicio de comunicaciones privadas.  No está claro tampoco con qué finalidad accede Whatsapp al contenido de nuestros mensajes.

    Además de lo explicado anteriormente hay aspectos puramente técnicos que ponen de manifiesto que la privacidad en Whatsapp no cumple con unos mínimos:

    • Nuestro número de teléfono tiene una difusión incontrolada.  Cualquier persona que nos tenga en su lista de contactos nos puede incluir en un grupo junto a otras personas que no conocemos de nada.  Para introducirnos en un grupo no se nos pide consentimiento previo,  sino que entramos automáticamente y luego si queremos nos podemos salir,  pero nuestro número habrá quedado ya a la vista de personas tal vez extrañas y que pueden hacer cualquier uso incontrolado del mismo.
    • El contenido de los mensajes:  textos, fotografías, videos,  se almacena en la memoria de los teléfonos de todos los destinatarios de los mensajes,  y luego esto se puede comunicar a terceros sin que nosotros podamos evitarlo; incluso existe una función para enviar por correo electrónico a un tercero completamente ajeno cualquier conversación.  Como en Whatsapp no tengo solo a mis contactos “de confianza”, sino que todos los contactos de la lista son tratados con los mismos privilegios,  este almacenamiento distribuido con posibilidad sencilla de reenvío hace muy probable que el contenido de los mensajes termine en cualquier lugar insospechado.
    •  Whatsapp no dispone de usuario ni contraseña de entrada porque la sesión está siempre abierta,  por lo que ante una pérdida o robo del smartphone la única protección que tiene es el bloqueo de pantalla.  Si alguien se hace con nuestro teléfono y suplanta nuestra identidad podemos llegar a situaciones complicadas de resolver.

    Resumiendo:   Hemos de tener claro que el contenido de los mensajes de Whatsapp así como nuestro número de teléfono, datos de perfil, estado etc. son potencialmente públicos.

    5)-   Diferencias con el correo electrónico

    Hay quien está considerando la mensajería instantánea, y en concreto Whatsapp,  como un sustituto del correo electrónico, pensando que el correo electrónico es algo anticuado, y en realidad son sistemas bien diferenciados.  Indicamos aquí algunos aspectos concretos significativos:

    • La mensajería instantánea, como su propio nombre indica, es para enviar mensajes que requieran una respuesta inmediata o para conversar.  No tiene sentido interrumpir a una persona para enviarle por ejemplo el video de la excursión del fin de semana pasado,  porque ese mensaje no tiene necesidad de verlo ahora,  sino que debe poder abrirlo cuando crea conveniente y mirarlo con tranquilidad. Para ese fin, así como para enviar información de texto extensa, es mucho mejor el correo electrónico o un almacenamiento compartido. Enviaré por mensajería instantánea solamente lo que requiera respuesta en el momento,  porque el correo electrónico no es apto para eso, y más el de uso no profesional que es posible que ni siquiera se mire a diario.
    • El correo electrónico permite el envío con copia oculta,  lo que es muy adecuado para enviar información común a un grupo de personas que no tienen por qué conocerse demasiado entre si, como por ejemplo las personas que asisten a un cursillo y se comunican con el coordinador.  Es mucho más adecuado para este caso el correo electrónico que un grupo de Whatsapp, porque las personas que asisten conmigo a un cursillo,  y que yo no conocía anteriormente,  no tienen por qué tener mis datos de contacto.  En este caso además la comunicación suele ser del organizador a los asistentes y viceversa,  pero los asistentes no tienen tal vez mucho que decirse entre todos ellos a causa del cursillo, y si desean intercambiar información se pueden dar los datos de contacto entre si voluntariamente cuando les parezca oportuno.
    • El correo electrónico permite búsquedas entre los mensajes,  mientras que Whatsapp no.  Localizar un mensaje por una palabra de su contenido es sencillo en cualquier aplicación de correo,  mientras que en Whatsapp no hay más remedio que examinar visualmente el histórico de conversaciones con paciencia, por lo que el almacenamiento por tiempo indefinido de las conversaciones de Whatsapp en realidad es una ocupación de espacio en memoria con una escasa utilidad práctica para el usuario a más del corto plazo.

    6)-   Aspectos de salud mental

    Está comprobado que la mensajería instantánea cuando se lleva siempre consigo en un dispositivo móvil puede generar conductas adictivas,  en cuyo caso se observa a la persona más pendiente de los mensajes que del entorno real que le rodea.  Es frecuente en estas situaciones adictivas que no se atienda a las personas que se tienen delante para leer o responder mensajes,  o que se interrumpan tareas o conversaciones en vivo,  o que apenas se perciba el entorno real,  priorizando Whatsapp sobre cualquier otra cosa.

    Para evitar la adicción es bueno pasar periodos de no uso de la mensajería instantánea, como por ejemplo cerrar el tráfico de datos o apagar el teléfono a partir de cierta hora cada día,  o incluso pasar periódicamente días enteros “de descanso mental” sin conexión.

    7)-   Aspectos económicos

    En muchos casos el motivo de instalar Whatsapp es el argumento simplista de “mensajes gratis”.  Evidentemente el coste directo de Whatsapp es muy bajo, porque la cuota anual a partir del momento de pago tiene un importe pequeño;  otra cosa es que estemos convencidos de utilizar los medios de pago disponibles para este servicio y que los consideremos suficientemente seguros.

    Sin embargo los costes indirectos pueden ser considerables, entre los que destacan:

    • El coste del teléfono nuevo que se adquiere para poder disponer de Whatsapp,  bien en formato libre o bien mediante un contrato de permanencia con una compañía telefónica, retirando del uso el anterior teléfono que tal vez estaba en perfecto estado de funcionamiento y hubiese podido ser útil más tiempo. Volvemos a preguntarnos ¿Es esto desarrollo sostenible?
    • El incremento de la factura de telecomunicaciones al generarse la necesidad de contratar un plan de datos.
    • El incremento de la factura eléctrica,  que aunque pequeño existe con certeza en un cierto importe (la carga diaria de un smartphone desde luego no es como el uso una plancha de asar eléctrica, pero todo va sumando).

    Hagámonos entonces la pregunta ¿A cuánto nos cuestan realmente los mensajes “de verdad”, que no son información superflua o incluso molesta? Hay que hacer números y ver si tal vez no es mejor mantener un teléfono sencillo como el que teníamos y buscar una buena tarifa para las llamadas de voz y los SMS.  Otro tema es que utilicemos también el internet del teléfono para otros usos u otras aplicaciones instaladas,  pero si hemos adquirido un smartphone simplemente “para tener Whatsapp” con unos pocos cálculos que hagamos podremos comprobar que los números no salen, porque gastamos bastante más en telecomunicaciones que antes.

    8)-   Lo que no se debe hacer con Whatsapp

    Visto todo lo anterior,  se puede indicar una lista de usos indebidos de Whatsapp que se observan frecuentemente y que conviene evitar.  Aparte de esta lista, conociendo bien el funcionamiento de la aplicación cada persona puede determinar mejor qué es lo que quiere y qué es lo que no quiere hacer. Evitemos en general estas actuaciones:

    • Enviar mensajes con intimidades nuestras o de otras personas.  Puede tener consecuencias muy lamentables el que aparezca determinada información donde no quisiéramos que estuviera.
    • Enviar información superflua. Si utilizamos Whatsapp para enviar mensajes con información innecesaria,  aunque pueda ser agradable o entretenida de ver:  chistes,  videos de los que circulan por internet,  comentarios de noticias, etc. saturaremos el canal de comunicación y cuando enviemos algo importante,  que si que requiera respuesta inmediata,  es muy posible que no se atienda como merece porque quede mezclado entre todos esos otros mensajes innecesarios.  Este tipo de información mas o menos superflua, si se decide enviar a alguien es mejor utilizar otro canal como el correo electrónico mediante una cuenta separada para esto,  o mejor una red social, donde cada uno accede cuando crea conveniente para informarse o como mero pasatiempo.  Esta información superflua en Whatsapp hace que haya una continua entrada de mensajes que resulta muy molesta,   y dada la gran cantidad de mensajes que se reciben con Whatsapp si no hemos particularizado desde la aplicación los sonidos de notificación, es frecuente tener el smartphone en silencio y sin vibración para todo,  con lo que puede llegar una llamada de voz o un SMS importantes y no darse cuenta. A causa de lo comentado en este punto,  Whatsapp puede llegar a ser prácticamente inútil para enviar mensajes realmente urgentes o importantes, dado que en Whatsapp los mensajes son muy abundantes y es muy posible que lo importante pase desapercibido. Para lo importante hoy en día puede ser mejor en la práctica el supuestamente anticuado SMS, que como es de uso más escaso es probable que el receptor lo mire con más interés.  Vale la pena pagar unos céntimos para lo importante,  si bien en la actualidad muchas tarifas telefónicas incluyen SMS en la cuota fija mensual.
    • Grupos de desconocidos.  No hay que crear grupos de personas que apenas se conocen entre si,  porque al crear un grupo se genera una difusión de números de teléfono y perfiles que puede tener consecuencias indeseables.
    • Chatear con una sola persona cuando estoy en un lugar donde puedo hablar.  Es una comunicación mucho más rica la llamada de voz;  cinco minutos de llamada de voz pueden tener mucho más contenido en texto puro que media hora de mensajería instantánea,  mas los matices que da el oir la voz en directo.  La mayoría de tarifas de datos incluyen llamadas a un precio por minuto irrisorio o hay un tiempo incluido en la cuota mensual.  Usemos también la llamada de voz que tenemos disponible y valoremos nuestro tiempo. Además como se ha explicado antes,  una llamada de voz tiene un consumo de batería mucho menor.
    • Estar siempre conectado.  No tiene sentido estar todo el día conectado por si alguien completamente ajeno a lo que estoy haciendo ahora me quiere decir algo tal vez irrelevante. Si alguien tiene algo realmente importante que decirme y no estoy conectado a datos utilizará otros medios: llamada de voz, SMS, etc.  El estar siempre conectado, aparte de tener un gran consumo energético que nos puede dejar incomunicados en el peor momento por el rápido agotamiento de la batería, facilita enormemente las turbias intenciones de quienes buscan el rastreo, obtención de información, y toma de control de las personas a través de la red.  Igual que se acuerdan citas con las personas de los diferentes grupos para reunirse,  hay que tener fijado con cada grupo de chat un horario aproximado de conversación,  dejando el resto del día libre de molestas interrupciones totalmente innecesarias.
    • Ser descortés al estar mirando el teléfono cuando se está reunido con otras personas.  Podemos incomodar enormemente a quien está junto a nosotros por atender mensajes en muchos casos de escaso interés para ese momento.

    9)-   Conclusión

    Visto todo lo anterior, y conociendo con más profundidad el funcionamiento de la aplicación, se puede decidir mejor como usarla o si realmente se quiere tener.  Si finalmente después de haberla usado un tiempo no sufrimos adicción y decidimos dejar de tenerla hay que ser valiente: eliminar el perfil, borrar datos,  y desinstalar. Y si queremos utilizarla hagámoslo sabiendo qué es lo que realmente tenemos entre manos.

     

     

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