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Pensamientos de José Pascual
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Blog Pensamientos de José Pascual - José Pascual Prats Besó

José Pascual Prats Besó

Nací en 1962. Soy Ingeniero Industrial superior por la Universidad Politécnica de Valencia. Disfruto enormemente de la compañía de la familia y los amigos, y soy un hombre de costumbres sencillas.

Sobre este blog de Comunitat

Espero que mis artículos aporten a los lectores algunas ideas y temas de conversación.


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  • 27
    Abril
    2015

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    SOCIEDAD Comunitat opinion

    Yo quiero ser diferente y que todos seamos realmente iguales

    Yo quiero ser diferente y que todos seamos realmente iguales

    Se habla mucho de igualdad, pero yo quiero ser diferente ¿Qué hay de malo en que haya diferencias? Los hombres y las mujeres somos diferentes por mucho que nos empeñemos en que seamos iguales. Yo soy un antiguo y me gusta ceder el paso a las mujeres en las puertas y apreciar su belleza, y son las mujeres inteligentes las que me resultan más atractivas, también me gusta mucho cocinar o coser (nada de alta costura, no llego a eso, simplemente las tareas domésticas sencillas de coser un botón o hacer un remiendo) y tender la ropa o recogerla del tendedero me relaja si lo puedo hacer sin demasiada prisa, mientras que el fútbol y otros deportes de competición tradicionalmente “masculinos” me aburren bastante. Os aseguro, y la gente que me conoce lo sabe, que si yo doy una patada a un balón la dirección del disparo es absolutamente aleatoria y estadísticamente imprevisible.

    No me gusta que se clasifique a la gente ni que se pretenda que actúe de una determinada manera por el sexo, ni en un sentido ni en otro ¿Qué tiene de malo que a una niña le guste vestirse de princesa o que a una joven le guste bordar o que sueñe con casarse y formar una familia? Si eres así a lo mejor te llaman antigua y dicen que estás sometida a los “clichés tradicionales femeninos” ¿Y qué pasa si es tu deseo? Hay que respetar la libertad, del mismo modo que si una chica sueña con manejar una excavadora, que es algo tradicionalmente masculino, deberá tener oportunidades para hacerlo.

    No le veo mucho sentido a un “plan de igualdad” basado en contar el número de hombres y mujeres en cada actividad y empeñarse en que haya el mismo número. Yo a la igualdad le quiero dar otra vuelta de tuerca: simple y sencillamente que el dato “sexo” desaparezca de muchas bases de datos porque sea una información irrelevante. Un equipo de trabajo deberá estar compuesto por las personas adecuadas para ello, sin tener en cuenta si son hombres o mujeres ¿Alguien se plantea la “igualdad” entre rubios y morenos y se empeña en que deben tener el mismo peso de participación en algo? No tengo noticia de ningún sistema de gestión de personal que registre el dato del color de pelo; tal vez lo haya en una base de datos de modelos de peluquería porque pueda ser un dato esencial en esa actividad, pero no es lo habitual. Pues lo mismo con el dato “sexo”, que solo debería estar donde es necesario, como por ejemplo en las historias clínicas por las diferentes enfermedades de hombres y mujeres, o en una base de datos promocional de determinados productos como las compresas o la loción para después del afeitado que también son muy específicos para hombres o mujeres.

    Otro ejemplo que me llama la atención es la forma de desfilar actualmente en la Ofrenda de Flores a la Virgen en Fallas: mujeres, hombres, o parejas. Una norma que a mi entender lo único que hace es complicar la organización. Creo que la mejor forma de desfilar sería hombres y mujeres mezclados, y cada uno desfila junto a sus familiares y amigos como mejor le parezca entre la comisión, y finalmente la Fallera Mayor y quien sea Presidente (hombre o mujer). Hay quien dice que así “quedaría feo”, pero es que no nos hemos molestado en probarlo y nadie lo ha visto nunca. Yo estoy convencido de que así el desfile sería precioso y muy emocional para todos.

    Podemos aplicar lo mismo a la raza: es obvio que los negros, los amarillos, los marrones y los blancos somos diferentes, y nada hay de malo en ello, aunque debemos ser absolutamente iguales en trato y en derechos. Y se puede aplicar esto a cualquier otra característica: ser gordo o flaco, alto o bajo, con alto coeficiente intelectual o no muy listo, fortachón o enclenque… ¿Qué pasa si yo no soy igual que mi vecino? Tenemos derecho a ser diferentes en un mundo de libertad y no tener que vivir según lo que está “socialmente valorado”, sufriendo la marginación por no ser como la mayoría de nuestro entorno.

    Un buen amigo mío me hizo ver que esto de la igualdad ya estaba claro hace dos mil años, lo dice la Epístola a los Gálatas (3, 28): “No hay judío ni griego, ni esclavo ni libre, ni hombre ni mujer, porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesús”. Ya entonces se hablaba de que no hubiera diferencias por nación, clase social, o sexo. Las diferencias las hemos creado las personas a lo largo de la historia.

    Si ya llevamos dos mil años con esto de la igualdad, a ver si con un poco de paciencia y un empujoncito más ya falta poco para alcanzarlo ¿O tú no quieres? A mi si que me gustaría que llegásemos a esa verdadera igualdad que solo es posible en un mundo en auténtica libertad sin matices.

     

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