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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 27
    Octubre
    2013

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    Cantares de mi pueblo

    'Mi religión consiste en una humilde admiración por un espíritu ilimitadamente superior, que se revela a sí mismo en detalles sin importancia, que nuestras débiles y frágiles mentes pueden percibir'. Albert Einstein.
      
    Desde luego, cada cual puede ir a la iglesia y darse puñetazos en el corazón, pero al salir de ella, que nada le pase de soslayo. Lo estupendo es aprender de todo y todos según vamos por el camino  para ser mejores. '¡Señor, hágase tu voluntad!', me decía el otro día una amiga desconsolada. Es creyente en exceso, que no sé si se puede ser creyente en exceso, sino será demasiado, quiero decir: ni razonar quería conmigo. Pídele salud y trabajo para todos, pídele que se acabe la hambruna en el mundo, pero ella solo le pide: '¡Señor, hágase tu voluntad!'. Pues yo, si un día tengo que ir a la iglesia por un amigo (los buenos, si son amigos, siempre se van primero), no seré egoísta, le pediré por todos y todas, y todo bueno: no me fío de su voluntad.
      
    Y luego, porque es maestra de escuela, me cantaba cosas de niños, de uno en particular que vivía en el seno de una familia desestructurada: padres divorciados y además en paro. Llegaba a la escuela sin desayunar (y sin haber probado bocado al día anterior. Fijo). Con cara de lástima me decía que le tocaba a ella darle el cariño que no le daban sus padres. Mejor le diera un bocadillo y le enseñara a amar para que se sienta querido: 'Amaros los unos a los otros'. ¡Chica!, háblale de la autoestima, de la confianza en sí mismo. Dile que no tenga a miedo a descubrir el mundo, a hacer amigos. Déjale bien claro que no es bueno incomodar a los demás con sus propios enojos. Que no descuide la vida, que no abuse de ella ni se sienta culpable porque sus padres no se entiendan. Los hijos no son culpables de las torpezas de sus padres. Como aún es niño y estudiaste para ello, enséñale con palabras que entienda. Y después, si quieres, ve a pedirle perdón a Dios por enseñarle valores humanos antes de que se haga su voluntad, que las cosas están muy jodidas y no podemos depender de su gracia y benevolencia.

     

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