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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 05
    Octubre
    2012

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    Carmen

    Resuelve problemas como hormiguita sin sueño y está siempre dispuesta para sus hijas que son el perfume de su vida. En las lides del amor, puede construir una relación de pareja con discreción, ternura y cautela, sin más prisa que la de una lágrima corriendo por su mejilla... Se le deja robar un beso como una quinceañera despistada y puede ser tan tierna como esa gota de rocío que parece navegar entre el pétalo de una flor. Es femenina frente al mar y mujer de armas tomar a la hora de enfrentarse al trabajo diario. Rondando los cuarenta y algunos, no necesita de mí más que la disposición a complementar su vida y compartirla desde el respeto y el amor. Ay, me vuelve loco... En su formación fue determinante la vida, comprensiva e inteligente, siempre estuvo en al lado independiente de la prudencia y de una inmensa capacidad para aprender; autodidacta y dueña de sí misma. Me conoció siendo muy joven y tiene a bien concederme una parte importante de su saber en clave de responsabilidad, de ser y estar, de dar la cara siempre, pero sin castrar nunca sus ansias de mujer. Su liderazgo familiar le permitió dejarse llevar por las vicisitudes que le salían al paso con fundamento y coherencia. Siempre supo doblegar situaciones difíciles y nunca le falto aliento para los demás. En especial para mí. Le escribo a mi esposa, una mujer tan verdadera como el pan, tan independiente como un pez, tan soñada como una noche de reyes, tan deseada por mí como el sol lo es del alba. En fin, ahora que ya no es noticia mi incapacidad, y que ha salido a la luz la imposibilidad que tengo de vivir sin ella; ahora que sé hasta dónde llega la deformación de mi vida si no está, he de confesar que hace mucho tiempo que no le regalo una orquídea.

    Carmen

    En sus ojos descansa la belleza,
    la pasión de enamorada,
    el amor de madre,
    pero con un dulce misterio.

    Pero hay más,
    ella es más,
    Mucho más.

    Ella es el orden: la sabiduría encuadernada en piel insuperable.
    Ella es la voz: el rumor armonioso que da vida.
    Ella es el amor: y yo solo necesito de su santa poesía para vivir.
    El aire,
    y todo lo demás,
    no importa cuando la siento cerca de mí.

    Sin más datos ella es todo para mí, en resumen, lo que ven mis ojos.

    Es Carmen, mi esposa.

     

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