Blog 
Quizá ya ocurrió
RSS - Blog de dona .

El autor

Blog Quizá ya ocurrió - dona .

dona .

Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


Archivo

  • 21
    Julio
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Caustidad de la vida.

    Descansando de mi agenda de asuntos inaplazables, surgen otros asuntos a mi mente que perturvan igualmente mi cotidianidad. No puedo dejar de pensar en ti. Pues aplacaré mi sed de ti escribiendo como a veces hago: entrelíneas.
     
    Cuando solo estoy para mí, en ocasiones me pregunto ¿qué se esconde detrás del corazón de una mujer que decide amar a un poeta de mala prosa reincidente? ¿Por qué regresar cuando todo indica que mejor sería no volver? Va a tener que ver con eso que le dicen masoquismo o perversión del alma si no es lo mismo. Se diría que ha muerto por amor y ha resucitado. Para morir por amor, mejor no resucitar jamás o no morir.
     
    Despistado de mis asuntos y rememorando mis descuidos lamento mi ignominia. Ahora no le dirigido la palabra: le he dado la espalda. Y no entiende porque nadie le dio nunca la espalda; alguna vez tenía que ser, digo: nadie va por la vida de rositas. Me cuenta con sus palabras que ha venido del infierno a la vida solo a sufrir... Una narración desgarradora segó la vida de un amigo del alma. Jamás se repuso de tal descuido. Y buscar un sustituto no le interesa; se comenta por los mentideros de la ciudad que ya tuvo una mala experiencia... No sé. Ya nunca confiará en la amistad hasta el punto de entregarme. Lo único que salvaría de la amistad sería una mirada de soslayo. De momento solo encontró a Jesús el Cristo y le reza cada noche y jura que ya siempre le amará.
     
    Hay quien habla y dice que el corazón tiene razones que la razón no entiende. Yo nada sé. No obstante, no todo está dicho ni perdido. El humano ser cae mil y una vez en la misma piedra siempre que hablamos de amor. Caustidad de la vida

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook