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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 01
    Noviembre
    2014

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    Día de los Fieles Difuntos.

    Hoy es un día especial: Día de los Fieles Difuntos. Además nos cae en sábado. Para nosotros todos los sábados son para honrar a los Fieles Difuntos, hablo de dona y de mí. Entonces toca hablar de la muerte desde la vida. Parece un sinsentido esto de hablar de la muerte desde la vida pero el asunto es ase: la mayoría de las veces estamos sumergidos en una vida que no es vida ni nada que se le parezca... Corren malos tiempos para la vida y el amor, pero morirse no es la solución. Hazme caso: de la muerte no se vuelve si no es por amor.

    La muerte tiene carácter de impredicibilidad, nunca se sabe con ella, y su estado de eterno descanso ha impactado al humano ser desde el principio de los tiempos y las culturas más antiguas. Y qué divertido lo de algunas leyendas al representarla envuelta en una sábana blanca con una guadaña.

    La muerte da mucho juego, y las diferentes culturas abordan la muerte de diferente manera. En la cultura egipcia en tiempo de los faraones la muerte estaba vinculada al concepto religioso por lo que para ellos representaba la conexión necesaria para acceder al más allá. Y para más inri, como con la muerte se va la vida y también su soporte inmaterial, el alma, momificaban sus muertos para seguir manteniendo el vínculo entre el más allá y el más acá. Pero hay más, sí, no hace falta remontarse a la cultura egipcia de los faraones, tenemos el Cristianismo donde, además del más allá y el más acá, establecen en vida un comportamiento con castigos y premios: si buenos al cielo si malos al infierno.

    Soy un obstinado lector de todo lo que cae en mis manos, y hasta el momento nada como los libros religiosos para dar solución a todos los problemas que aquejan a la humanidad. ('Todo terminará bien para el que teme al Señor, él será bendecido en el día de su muerte'. Eclesiástico capítulo 1). Amén.

     

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