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Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 15
    Noviembre
    2012

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    El farmacéutico de mi pueblo

    Es noviembre y las cosas no van ni regular. Incluso van a peor. Cuando amanece y el ánimo está desvalido, a uno le salen cosas que no debiera contar. Pero si no lo cuento... y no hablo de dona, sino del farmacéutico de mi pueblo:

    -Este medicamento no lo cubre la Seguridad Social, si lo quieres te tengo que cobrar su importe integro.

    Sé que el farmacéutico no es culpable, ni el medico a no ser que tenga orden de recetar medicamentos que no cubre la Seguridad Social para ahorrarse unos euros. Se comenta que nos recetan medicamentos que antes no pagábamos. Y hay otros. Ni enfermar podemos porque la pensión no alcanza. ¡Qué país!.

    -Señor farmacéutico, óigame usted: ¿de qué podría enfermar que mi pensión se lo pueda permitir? Si no estoy enfermo en casa no me quieren. Me echan a la calle. Y me aburren las batallitas de algunos.
    -No sabría decirte, cada semana aparecen medicamentos que estaban subvencionados y ya no. Pero de cáncer podrías enfermar. Por ahora.
    -De cáncer me da miedo.
    -Lo tomas o lo dejas.
    -Suena a chantaje.
    -Es lo que hay.
    -¿Y si me encadeno a la puerta del ayuntamiento para protestar por tanta injusticia?
    -Te enviarán los antidisturbios.
    -¿Y si me pongo en huelga de hambre?
    -Si no estorbas... pero al provocar a sabiendas un perjuicio a tu salud pagarás las medicinas con recargo.
    -Sabe qué le digo: si me tengo que morir no quiero enfermar. Aunque no me quieran y me echen. A pesar de las batallitas de algunos.
    -Como quieras, pero morirse es gratis. El entierro no, pero morirse sí. Recuerda.
    -Pues no, ni morirme ni recordar quiero.
    -¿Te das cuenta la cola que me estás creando en la farmacia?
    -Perdone, ya me voy: guárdeme cita para el día 27 de colesterol. ¿Tendrá usted colesterol, verdad?
    -¡Que te vayas!.
    -Señor, ¡qué carácter!, pareciera que no cobra los medicamentos subvencionadas por las SS.

    En un país en el que unos prometen arreglar lo que otros estropean y todo va a peor, el pueblo no encuentra esquinas para llorar. En el Estado de Bienestar subyace el fraude de ley. Tecnicismos bastardos. Intereses privatizadores. Y ahora Rajoy no rebajará el IRPF que prometió. La verdad, para los que trabajan... La verdad. Cada día amanecemos con nuevas verdades que nos parten el alma.

     

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