Blog 
Quizá ya ocurrió
RSS - Blog de dona .

El autor

Blog Quizá ya ocurrió - dona .

dona .

Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


Archivo

  • 15
    Enero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Emilio

    'Alguna reflexión se debiera extraer de esta muerte, y sobre todo de esa vida'.
     
    Se llamaba Emilio y hoy ha muerto. O se pudiera decir que quien ha muerto ha sido una esperanza que ya agonizaba hace tiempo. A su manera, hizo de las derrotas un monumento a la vida sin banderas y sin líderes. Amó a su familia y a sus amigas. Declaró Santa la Poesía. Denunció los descuidos de la vida desde un confabulador Quizá ya ocurrió he hizo honor a la empatía y la solidaridad. Se llamaba Emilio y hoy ha muerto. Llevaba tiempo alimentado artificialmente: un día hacia delante y otro hacia atrás, pero siempre arrastras por un camino cercano al paraíso donde todo comenzó: Les Seniaes.

    Emilio fue honesto y nunca ahorró esfuerzos, aunque en vez de echar de su casa al maligno con el rabo entre las patas, lo que hizo fue darlo a conocer sin complejos, sinceridad (debilidad tal vez) que pagó con el silencio. Ese fue su error, ese su drama, esa su tragedia. Si un minuto de silencio por su alma arreglara este enojoso asunto como lo arreglan en el cementerio. Si un minuto de silencio por cada mirada, cada lágrima, cada verso, cada instante y lugar. Si un minuto de silencio honrara su voluntad sin importar sus procedencias y destinos; sin importar el dolor que imponen los adioses; el discrimen odioso y el odioso prejuicio. Si un minuto de silencio compensara su inocencia, también su ignorancia y su osadía. Si un Emilio inquebrantable en sus sentires. Si un Emilio imposible en su coherencia pudiera reflejarse en sus decires. Si un Emilio se viera agonizar en sus sueños... Lamentable paradoja. No hace mucho, quizá buscando acomodo para sus huesos, estuvo en el Campo Santo: 'prohibido caminar mirando hacia las estrellas', 'prohibido amarse sin complejos', 'prohibido comer en otros labios', 'prohibido lo secreto', 'prohibido lo natural', 'prohibido emborracharse y abrazado a una farola vociferar Asturias patria querida'. Y, sobre todo, prohibido escribir sin traductor. Estuvo en el Campo Santo y casi se queda, pero a Dios gracias, en un descuido pecó. Y al pecar recordó cosas olvidadas que son indispensables en el equipaje de una vida: recordó, para empezar, que el amor es la vida misma. Recordó la alegría perenne y esperanzada de quien no se rinde a pesar de cualquier circunstancia y lugar. Recordó el canto de la auténtica verdad. Recordó las razones por las que el camarada y amigo dan hasta la vida. Recordó, amando, amar a su propia patria con el orgullo necesario para sentirla en lo más profundo de las entrañas. Recordó que la muerte, siempre dulce y burlona, acompaña a la vida hasta el último suspiro. Y también recordó, que desde que nacemos estamos condenados a morir... Estaba escrito. Emilio, era escribidor de mala prosa y hoy ha muerto (redundante hasta la muerte). Y a nadie importa si murió de pena o lo mató su innegable capacidad para la autodestrucción.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook