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Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 29
    Abril
    2014

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    La alegría de mis días

    Patricia, en nuestro paseo mañanero por Les Seniaes me dice que en este país se ha priorizado el ladrillo sobre la educación. Y de ahí que las listas del paro crezcan sin control.

    Es cierto que este país priorizó el ladrillo sobre la educación, es innegable, pero que el 55% de los jóvenes parados no tengan estudios ¿? Las culpas son de Rajoy y su reforma laboral y no del ladrillo o la universidad. Está preparada esta generación a nivel académico y se tiene que ir de España para trabajar. Rajoy cuenta emigrantes por miles. El asunto es grave.

    Es grave, como lo es que la nómina pública haya crecido con cada gobierno, tanto como crece nuestro amor cuando salimos a pasear por Les Seniaes (o la decepción por su ausencia). Me acostumbré a los paseos mañaneros con Patricia como con dona cuando vivía, con la diferencia que dona era más alegre y positiva. Patricia es realista, por lo tanto pesimista. Y como estamos en tiempos de declaración de la renta también me habla de la presión fiscal. Patricia es negativa, quizá porque estudió. La negatividad de Patricia me perjudica. 

    Un gobierno asfixiante, doloroso y humillante, además de vergonzoso nos confunde como ciudadanos. Me perdonará Patricia por la insistencia, licenciados parados y albañiles parados; me perdonará que la contradiga: parados con estudios y parados sin estudios. Doctores apilando latas de tomate en los centros comerciales. Entre tantas urgencias reclamadas por la sociedad está la de dignificar el mundo laboral. Son urgencias reclamadas y no atendidas. Rajoy no sabe que, para llegar a su boca debió primero tomar su mano, para tener su cuerpo, ay, hubo de atreverse antes a robarle un beso. Hablo de Rajoy y del coraje que le sobra para recortar los derechos de los trabajadores y la voluntad política que le falta para garantizar la paz social, la civilizada convivencia. (¡Joder, dona, la alegría de mis días los prefiero pasar contigo en la intimidad).

     

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