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Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 19
    Marzo
    2014

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    La filosifía de dolor y el placer

    Una amiga me envía un "emilio" que no sabría clarificar sometiéndome al dolor que sufren los enfermos y los pobres (sino es lo mismo). Me explica que la capacidad de sentir placer y dolor son inherentes a su chiguagua como animal superior al Homo Sapiens, a pesar de que la filosofía lo niegue, aunque lo considera a nivel individual y no colectivo. Vale uno, ¿pero todo el país? No hay conciencia ciudadana, ni estado, ni un presidente que les diga a los que siempre ganan que ya les vale. Que el pueblo se muere de hambre y justicia. Cada persona sufre lo suyo y lo de los demás porque somos humanos, y en nuestro estado natural somos tal para cual. Los sentimientos son generalizados en el humano ser. Comer todos los días, sentir la salud correr por las venas, dormir, repito, dormir, son parte del placer. Pero no hay dudas: el placer y el dolor son caras de la misma falsa moneda que coexisten en este modelo económico imperialista. Porque a fin de cuentas siempre aparece el dinero que no tenemos. Sí, también hablamos de dinero. Vale que el dolor y el placer no se planifican, llaman a la puerta y vienen para quedarse o no (normalmente el dolor se queda y el placer se escapa por las rendijas de la puerta). Decir pobreza y enfermedad es la mayor de las redundancias; es la realidad que vivimos en un mundo global pleno de desigualdad, carencias básicas para subsistir. Y a todo eso sumemos el desempleo, la violencia y añadamos el precio de los alimentos, entonces parecerá que nos mate la vida que alimentamos es una paradoja de lo más graciosa. ¿Qué más nos queda por ver y padecer en este país?

     

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