Blog 
Quizá ya ocurrió
RSS - Blog de dona .

El autor

Blog Quizá ya ocurrió - dona .

dona .

Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


Archivo

  • 27
    Octubre
    2012

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    La verdad de Susana

    "Todas las almas que son discretas hacen lo mismo que las violetas".

    Era tarde... fue ayer... o no, no sé: sábado... dona... ay, estos días... esta noche cambiaré la hora del reloj, me irá mejor quizá. Era tarde... cuando aprovechando que la lluvia daba una tregua, tomé la noche por aliada y decidí hacer camino por las rodadas que improvisan los carros: así me adentré en Les Seniaes. Y al cabo de un tiempo caminando, apareció una sombra entre unos naranjos. Me acerque y descubrí una mujer flaca, con ojeras que delataban que llevaba varios días sin dormir, y con una flor de azahar entre las manos. Calada hasta los huesos, la mirada perdida, desprotegida, tuve el impulso natural de ayudarla. Pero su porte... aunque no la creí capaz de hacerme daño me intimidó. Así que con su imagen grabada en mi mente continué caminando. Luego de un trecho pensé que no había hecho lo correcto al irme sin interesarme por ella, debía hacer algo para ayudarla: entonces volví por mis pasos. Seguía en el mismo lugar que la había dejado con la flor de azahar entre las manos, igual que la vi por primera vez estaba, y volví a quedarme paralizado y solo me salió la voz del cuerpo para preguntarle qué le ocurría. No me contestó, tan siquiera me miró, y me fui de su lado pensando que ojalá la María le ofreciera la ayuda que yo no le supe dar. Llegué a casa y me puse a pensar en aquella extraña mujer que tanto me impactó, y recordando su figura pensé que si no estaría en un lugar equivocado, si un campo de naranjos no sería su realidad y fuera una ninfa de la naturaleza que solo se la puede ver amparada en la noche desvelada... Fue cuando me di cuenta que no era azahar la flor que tenía entre sus manos, que la flor era una violeta. Pensé que era raro que donde reina el azahar llevara una violeta entre las manos. Entonces recordé que las violetas no son flores corrientes, no son flores para presumir. Las violetas son flores discretas, necesitan tiempo, cariño y una sensibilidad especial de quién las mira para darse a conocer. Las violetas no se entregan a quien no sea capaz de ver en ellas más allá de su propia mirada. Estoy seguro que no le dediqué tiempo para ver en ella algo más que su triste figura, tiempo para apreciar su interior, su alma, sus sentimientos. La verdad de Susana.

    ¿Por qué las violetas ocultan su belleza bajo la hierba?

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook