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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 29
    Septiembre
    2014

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    Melancolía.

    La melancolía pretende recuperar un deseo, una ilusión, un delirio que fue y sigue siendo. La melancolía es un perro malnutrido a las puertas del olvido. Alguien del pasado que puede regresar y volver a desvanecerse porque así está escrito. La melancolía es una encantadora de serpientes venenosas.

    Me obliga a escribir un asunto del pasado cargado de inocencia. Resulta que dos anhelaban un final diferente. No hay explicación posible ni otra teoría que justifique el por qué de un desenlace tan desalentador. Las cosas acabaron como el rosario de la aurora, sea lo que sea o quiera decir el rosario de la aurora.

    Me cuentan que todo está perdido, que no hay nada qué hacer, que cada uno debe seguir su camino. Que no hay más leña que la que arde. Pero uno se ha cobijado bajo el manto inexorable del tiempo. Y así pasa los años. Descubrieron el amor en los años altos de la vida y ahora solo les queda la palabra para cantar sus penas.

    Más que el fracaso en sí será peor sobrevivir al pasado. Aferrarse al naufragio y a los sinsabores del recuerdo, al escarnio del presente. (Tristeza vaga). Y sobretodo a la resignación, porque todo está perdido. Ya nadie vendrá a ofrecer su corazón.

    Todos y todas hemos aprendido de las derrotas de la vida y del amor conforme a unos hechos: La fatalidad que por mucho que cambia se transforma en sí misma. Un escritor de mi tierra, Alejandro Casona, escribió una obra teatral: "Los árboles mueren de pie". Pues si de morir se trata, mejor hacerlo de pie.

    A veces es bueno no saber nada de nada, o simplemente no querer saber la verdad es suficiente.

     

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