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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 02
    Octubre
    2012

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    Patricia

    Antes de nada, de darte mi parecer sobre la decisión que acabas de tomar, has de saber que al margen de la propia existencia, nuestros sentimientos han de permanecer vibrantes, frescos y ligeros, aún cuando sean tristes y se hagan viejos.

    Me consta que tienes las cosas claras, pero aún y así, me pondré en mi lugar de padre -que no por eso dejaré de ser tu amigo-, para darte mi parecer desde los años altos de mi vida ahora que buscas una buena excusa para ser tú misma: Depositaste tu confianza en la sabiduría de la universidad convencida de que esa era la mejor manera de apreciar desde el conocimiento las cosas buenas de la vida, y también para acceder al mundo laboral con mayor solvencia. Pero no todo se enseña en la universidad, la vida también te enseña, y debes aprender de ella con humildad para crecer. Has de saber que tienes que ser paciente para ir construyendo desde lo más elemental tus propias capacidades. Entre tus capacidades no todas van a ser aprovechables en el futuro, por eso, tienes que ser inteligente para saber cuáles son buenas y cultivarlas, y cuáles las malas y deshacerte de ellas abiertamente, aunque hayan conseguido hacerse un hueco en tu vida. Tener conciencia de las cosas es lo que te mantendrá alerta ante los valores capaces de conducirte por la vida, valores sin los cuales tus capacidades más sobresalientes se verían mermadas. También debes creer en más de lo que puedas conocer y saber, y considerar el sufrimiento como un aliado, porque si lo sabes aprovechar puede ser un gran maestro. Te diré que pocas personas son capaces de aprender del sufrimiento algo más que no sea sufrir. Llegado este punto, quiero hablarte de amor. Con el amor debes ser prudente, porque puede llegar a ser traicionero y perjudicarte más allá del dolor que deja sin aliento el alma. Tanto la autocomplacencia como el desánimo o la propia soledad, pueden provocar en ti una necesidad de amar para huir del enigma que tú misma puedas generar: eso no es amor. El amor es otra cosa, el amor idealiza la persona, y no solo como ser amado, sino por sí mismo, porque mediante el amor se ve, aunque al principio de manera confusa, su propio efecto. Cuando te ocurra se receptiva, ábrete a él y comprobarás la devoción más intima. Y ya para finalizar (no quiero que bosteces), solo decirte que todas las decisiones importantes que tomes en tu vida contarás con mi apoyo incondicional. Es todo.
     
    Te quiero, jamás te irás de mí.

     

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