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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 19
    Diciembre
    2013

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    ¡Salve poeta!

    'Porque las cosas no se aclaran nunca con la mentira ni con el silencio'. Pablo Neruda.

    El cáncer de la corrupción se expandió y ahora reina la desolación. Es cuestión de tiempo, amor, como lo nuestro, como lo nuestro. Amor.

    En este devenir increíble y real, el cáncer de la corrupción se ha expandido por nuestras clase dirigente y ya son inmortales. Y en eso ando metido esta tarde lluviosa, cantando miserias con afonía.

    Rajoy nos distrajo con solemnidades cuyas actuaciones no alcanzaron el sentido común tratándonos como ignorantes. Malo fue pensar que todo iba a cambiar, pero esa ilusión se difuminó según iba transcurriendo el tiempo y esclavizándonos con compromisos que adquiere en la UE. Recortes y subidas de impuestos. La luz, hoy fue la luz, y mañana quién sabe... Vivimos en medio de la incertidumbre en la cual dependemos de los mercados especulativos y de complejidades amenazas. Si lo tuviera que explicar, diría que vivimos la irrealidad de una pesadilla que el pueblo no entiende ni entenderá jamás. La pobreza para el pueblo, y para los políticos sueldos y jubilaciones de escándalo. Y todo bajo el manto de la impunidad. Nos abandonaron en el limbo y tal parece que no vamos a volver, al menos al país del que venimos. La incapacidad de Rajoy para definir prioridades es de antología y llanto. 

    Pero es diciembre, es Navidad, y nos amaremos todos y todas, y esta sociedad fallida se olvidará por un tiempo quién es y lo que debe. Quizás este invierno tan largo que nos espera lo salude feliz algún atardecer o un sueño con sombras vencidas por un rayo de sol y una esperanza.

    Ojalá un poeta nos salve. Pero el poeta suspira y se difumina entre la imaginación de las palabras.

    ¡Salve poeta!.

     

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