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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 05
    Abril
    2014

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    Si estás sola...

    Como de costumbre, se creó una atmósfera previa de tragedia, de cataclismo, como si el mundo se fuera a acabar intentando que después de las palabras de Marta las cosas no fueran tan graves como lo esperado y que eso lo hiciera recapacitar. La estrategia, no obstante, resultó fallida, la reconciliación era imposible. Lluís continuó firme al rechazo de recurrir a la forma más fácil de resolver los problemas que otros crean achacando la culpa al desamparo y la soledad.

    El obstáculo que Lluís tenía para perdonar a Marta era su infidelidad, muy difícil de derribar pese a la reconocida capacidad discursiva de ella. Lluís tenía en aquellos momentos la percepción clara del guerrero que había perdido la última batalla. Su relación había sido derrotada por seguir siéndolo a pesar de todo. Un matrimonio que solo era administrado con vicios de parentesco.

    Otro intento infeliz de Marta, fue atribuir toda la responsabilidad a la dedicación de Lluís por su trabajo. Su vida laboral se extendía de la noche al día y se encontraba sola. Por eso, aquel día sentada en un banco del parque ojeando el periódico que había cogido en el Metro, y encontrarse con un anuncio por palabras cargadas de soledad le hizo recordar tiempos mejores: "Si estás sola yo no, llámame". Todo sin mencionar que ese mismo día Lluís le había dicho que se iba de congreso a París. Sin darse cuenta sus dedos estaban marcando el número de telefóno. Con el tercer “ring” una voz relajante le preguntó si se encontraba sola. No supo reaccionar, pero lo estaba. Y el virus de la improvisación hizo todo lo demás.

    Pero ya no importa, Marta había conseguido su propósito, que no era otro que Lluís la abandonara, la dejara por su trabajo y hoy era ese día. El abogado les esperaba para buscar una solución legal a esa situación de ilegalidad que vivían desde hace ya demasiado tiempo. Vestida de aliviado luto esperaba que Lluís le pidiera el divorcio para correr a serle infiel legalmente con un anuncio por palabras y una voz relajante y muy sugerente.

     

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