Blog 
Quizá ya ocurrió
RSS - Blog de dona .

El autor

Blog Quizá ya ocurrió - dona .

dona .

Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


Archivo

  • 25
    Julio
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    Todo lo demás a quién importa.

    Existe un carretera marcada en los mapas para las urgencias. No hay límite de velocidad, se trata de una carretera para llegar porque la vida está en peligro. Es una carretera sin arcenes ni medianeras, y a veces solo es de ida.

    A uno le gustaría verse reflejado con dona en un atardecer o en un amanecer absorbiendo gotas de agua fina para aclarar las heridas. Sea como sea, es una ruta dolorosa que enfrenta lágrimas de dolor y más cuando se acerca la llegada. A veces uno siente bajo sus pies el fango que antes fue polvo y te anima a descansar.

    La vida invita a tomar las cosas con diligencia, de ahí que haya tantos accidentes por no darse cuenta del peligro que acarrean las prisas. La vida provoca circunstancias solo por ver qué tan atentos estamos. La vida no es un acto de fe. De mi vida vivida tengo escrito por ahí que nunca estuve seguro de nada: sé que su recorrido por el tiempo a veces es amargo y otras veces dulce. Que existe la paciencia (te quiero), la claridad y la oscuridad. Y que el reto está en experimentar lo bueno y lo malo con sabiduría para evitar que nuestra esencia sucumba ante el dolor.

    Un día, yendo por la carretera solo de ida (sin esperanzas), me encontré a la María y me dijo que no estaba solo y que podía afrontar sin miedo cualquier circunstancia si era capaz de caminar sin pausa a la velocidad que marca los latidos del corazón. De tanto ir por la esa carretera sin esperanza ya nadie me toma en serio porque siempre vuelvo: el mensaje de la María nunca se me irá de la parte de la cabeza que tengo exenta de anomalías.

    Tiene razón la Dama que vela mis sueños: "pronto nos veremos todos en el manicomio". Soñar, volver a jugar con dona, apostar seguro a la fe, soltar amarras y defender el derecho a ser feliz, y sobretodo amar al bendito amor y la santa poesía.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook