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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 18
    Abril
    2014

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    Una vida de dos

    ... y para darme a entender que ayer no es hoy, un viernes de fiar, me dice que está entre las personas que me quiere y que no tiene pensado dejar de leerme.

    Todos y todas tenemos nuestros mejores momentos para entregar con las manos en el corazón a las personas que nos quieren, pero resulta ser, que existe un estado de ánimo que no siempre comparte nuestras mejores intenciones. Es un estado de ánimo traidor que nos puede llegar a vencer. En mi memoria la tengo registrada en un lugar especial donde solo guardo a quien me quiere y quiero.

    Cuando la conocí me hizo dudar, quizá su carácter de un pronto imprevisible o su lista de amigos interminable en facebook; aclaro que no son celos, para mí tener cientos de amigos es una ofensa a la amistad. Mi esposa también tiene cientos de amigos, a ella solo le digo que por favor no los invite a cenar. Igualmente vale para la salud: cuando alguien me pregunta "¡cómo estás!", siempre respondo mal o muy mal (según el día). Al final, siempre me contestan "me alegro". No todos estamos para decir bien, como nadie pregunta si estamos bien de corazón. En su caso, enseguida me di cuenta que podíamos tener cierta analogía para ser amigos. No obstante, la borré de mi lista de amigos en el blog al día siguiente de pedirle amistad. Descuidada de la verdadera amistad, no había aceptado mi petición, entonces al día siguiente la borré: la amistad es cosa de dos. Justo en ese momento me pidió explicaciones: ¿por qué te has ido? Me agregué de nuevo y me aceptó sin más. Así fue cómo comenzó una amistad que durará lo que dure una vida de dos. Pero una cosa le digo para los malos momentos, Carlos Gardel ha muerto.

    Y ahora, esto lo puedes considerar una amenaza: no te vuelvas a ir de mi vida o pagarás caro las consecuencias. Tengo hecho un pacto con el diablo. Para mí un mar inmenso es apenas un charco.

     

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