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Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 19
    Septiembre
    2012

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    Vives en mi mente

    Vives en mi mente. Tu alegría con la que deshacías todas mis tristezas, tu juguetear envolvente con la que destrozabas mis momentos más dañinos, tu sentimiento amigo que sigue clavado en mí. Tú, echada a mis pies impenitente cuando me iba. Vives en mi mente y ya solo puedo recordarte. Recuerdo un día que enojado te grité, y tú, sin saber, asustada te refugiaste debajo de la escalera. Tú que dabas paz a todos mis agravios enojado te grité.
     
    Intenté que no te fueras, pero la muerte pudo más: estabas enferma y no le fue difícil. ¡Maldita su sombra!. Vino para llevarte y te llevó. ¡Maldita su sombra!.
     
    Cuando Patricia te acercó a la consulta del veterinario yo no quise ir, yo no podía ir. El mal estaba muy dentro de ti y ya nada pudo hacer. Agonía hacia un camino indeseado: habías perdido la batalla. Y ahora yo, sin atreverme más, y aunque solo sea una promesa, jamás renunciaré a ti. Siempre vivirás en mi mente, porque aún muerta, seguirás siendo mi alegría; porque seguirás siendo mi todo. Porque sin ti me siento indefenso y soy incapaz de salir a la calle. Sin ti no puedo, necesito tiempo... dame tiempo. Necesito tu aliento para salir indemne de mis momentos más confusos. Tus caricias, tu mirada triste al no saber qué me ocurría. Necesito tu inspiración, te necesito para dar sentido a mis palabras. Tú, mi mascota. 
     
    Vives en mi mente y siempre serás huésped en mi corazón. Y si un día incapaz entonara mi renuncia, todo será olvido menos tú: tú, mi único recuerdo. A partir de ti solo olvido. No quiero renunciar a ti aunque estés muerta. Ay, dona, te acabas de ir y ya te hecho de menos. 

     

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