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Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


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  • 08
    Noviembre
    2013

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    Vocación de opositor

    Un amor con vocación de opositor se entrega a su propio destino vencido de antemano. Que Dios bendiga su suerte y que se la aumente.
      
    Según me cuentan, de un tiempo a esta parte, el otrora dios del amor, de la inspiración poética y otros besos, viene lanzando sus flechas para herir de muerte la esperanza de gente de buen corazón que no entiende. Así, de repente y sin motivos, sorprende con una forma inusual de comportamiento. Para quien es subsidio de la palabra que explicaría su vocación de opositor es el acabose. Ya sus impulsos sin reflexión lo entregan a las apariencias... ¿Resurgirá una nueva opción del más terrible de los absurdos? Complicado desafío al que se enfrenta la santa poesía, de querer.
      
    Si el talento de un poeta es el azote del desamor, el amor que se entrega a su propio destino vencido de antemano es un castigo del maligno o no es amor.

    Vocación de opositor. El viejo asunto de un amor que no se cree correspondido. El desánimo, consecuencia del tiempo que manda prudencia y sin dar explicaciones remata su estadio con un adiós. Los enamorados de la vida se acostumbran fácil a la esperanza, pero no pierden las formas si no entienden. Sin embargo, un amor con vocación de opositor se desbarata y eso no puede ser casual... (En los próximos días, alguien tendrá que explicarse y convencer con vocación de futuro, por qué de buenas a primeras le han entrado unas irrefrenables ganas de entregarse a su propio destino vencido de antemano).

     

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