Blog 
Quizá ya ocurrió
RSS - Blog de dona .

El autor

Blog Quizá ya ocurrió - dona .

dona .

Sobre este blog de Cultura

Quizá ya ocurrió es un lugar sacado de las brisas de un mar y sus brumas donde todas las ideas serán bienvenidas, sobre todo las infundadas y las que vienen de los que dudan y otros caprichos, y donde la evidencia, no será ni mucho menos suficiente para desmentir una verdad. En fin, ya me entienden....


Archivo

  • 26
    Enero
    2014

    Comenta

    Comparte

    Twitea

    ¿Y para qué quiero yo una sonrisa de soslayo?

    El cura de mi pueblo critica el echo de que haya personas durmiendo en la calle. ¿Y qué se puede hacer? ¿Quejarse estará bien? Yo los veo cuando voy a Valencia, en mi pueblo no hay de eso. Cuando veo a personas por las calles deambular me dan pena. Por otra parte, creo que pudieran ser más felices que yo al no tener ataduras... El cura, mi sagrado confesor, creo conocerlo bien y seguro me diría que no hay cosa más gratificante que ayudar a los demás, tender la mano a quien más lo necesita, aunque no lo haya pedido. Yo que pienso el resto de la semana lo que él dice el domingo, creo que puede tener razón, aunque solo en parte. ¿Por qué no trabajan... acaso son politicos? Si lo hicieran no tendrían que vagabundear... Lo cierto es que los hay impedidos y otros no tienen dónde caerse muertos. La cosa no va bien, está jodida de verdad. ¿Pagarán justos por pecadores?

    ¡Y a mí qué me importa!. 
     
    Si tuviera la completa seguridad que por ayudar a un desconocido me conectara con la humanidad anónima es posible que lo hiciera... no, yo no doy algo por nada. A veces, por ser persona sobresaliente de esta sociedad, me hablan de alguien que tiene un problema... pues nada, pues no, ni me inmuto, a pesar que he padecido un problema grave que casi me entierra, pero a Dios gracias lo he superado. ¿Podría ser solidario? Es posible. Pero este mundo está así montado y yo soy uno de sus exponentes. ¿Y si es una enfermedad esta insolidaridad? Quizá debiera consultarlo. Me cuesta tanto reconocer mi ignorancia que temo siga comportándome como si no me diera cuenta que pudiera ser útil a mí mismo y a otras personas. No sé, el ego me supera, pero es posible que al proponer soluciones concretas o por el solo echo de escuchar otras me reconfortaría y podría ser más importante. Me encanta ser importante. Pues vale, lo intentaré, no pierdo nada, eso sí, dinero que nadie me pida. ¿Buscaré una persona necesitada o esperaré a que la ocasión se presente en la calle? Lo dejaré estar, que la desgracia obre al antojo de quien la mande, esperaré que alguien se encuentre mal y súbitamente se acerque a mí, entonces la ayudaré a ver qué pasa, comprobaré, como diría mi confesor, si recibo a cambio como mínimo una sonrisa de soslayo.

     

    Denunciar
    Compartir en Twitter
    Compartir en Facebook