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Reflexiones de un ciudadano confuso
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Blog Reflexiones de un ciudadano confuso - Lluis Asunción

Lluis Asunción

Nací en Manises en 1948, en el seno de una familia muy humilde, dedicada al negocio de la alimentación. Tanto mis padres como mis abuelos eran de orientación republicana. ...

Sobre este blog de Sociedad

Quisiera exponer y compartir es este mi primer Blog (hasta ahora enviaba cartas o artículos al periódico) algunas de mis inquietudes como ciudadano que quisiera un pais más libre, democrático, mejor y más civilizado.Una sociedad que respete los derechos de los demás, que nos dejen pensar y escribir,...


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  • 09
    Octubre
    2010

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    Abusos (permitidos) de la Banca en España

    Hay dias que, al comprobar los abusos, coacciones e incluso engaños a los que la Banca somete a los ciudadanos que optan por acudir a "solicitar" (empezamos con la nomenclatura tendenciosa)un préstamo, personal o hipotecario, se dispara en mi una serie de resortes que me empujan a escribir sobre ello.
    La Banca, haciendo uso y abuso de su ventaja y privilegiada posición, se ensaña con sus clientes, "obligandoles" a adquirir una serie de productos que nada o muy poco tienen que ver con la "compra" (ahora sí) de financiación. Me explico: ¿A quién de los potenciales lectores de este escrito, no le han vendido, junto con el préstamo, una ristra de seguros? Hogar, Vida, Pensiones, tarjetas, etc. haciéndoles ver que "es obligatorio" o que, si lo contrata (con su propia correduria-la del banco-, eso sí) se le practicará un descuento de unas décimas sobre la oferta inicial?
    Haciendo un paralelísmo gráfico, es como si entrasemos a un restaurante a cenar(no a solicitar una cena) y el jefe de comedor nos informase que, para comer en "su" local, tuvieramos que adquirir (al precio que se nos impusiera) cualquier otro producto: Ropa, productos informáticos, tabaco o billetes de avión. Le espetariamos: "Oiga que yo solo vengo a cenar". Sin embargo, cuando "solicitamos" un crédito, estamos tan ansiosos por firmar (nos espera una casa, un coche, un viaje, etc), que firmamos (y nos creemos que es "obligatorio") casi cualquier cosa que nos pongan delante. Sé de casos en los cuales, el firmante, se ha enterado meses e incluso años después, que había firmado (y pagado religiosamente) seguros que, aunque convenientes, no se han podido cotejar o comparar con los ofrecidos por otras fuentes o canales.
    Para leer el resto del artículo, ir al BLOG que se da en el enlace 1


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