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Antonio Ruiz Cano

Ex-Directivo de Empresas Públicas. Licenciado en Derecho y Graduado Social. Procuro ser objetivo en mis apreciaciones y fundamentar mis afirmaciones,con datos preexistentes, a ser posible contrastados.

Sobre este blog de Nacional

Reflexionar desde otra perspectiva y quizás diferente visión sobre los acontecimientos que nos afectan a los valencianos en todos los aspectos.


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  • 19
    Septiembre
    2011

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    ABSURDO MAYÚSCULO Y AUSENCIA DE CARIÑO

     Siempre he pensado que la Alcaldesa de Valencia, Rita Barberá, no era digna de ningún reconocimiento y que además inmerecidamente se le han atribuido capacidades, condiciones y aptitudes que no acierto ni a adivinar, porque la cruda realidad me ha mostrado un personaje fatídico que se ha mantenido en su puesto gracias a las prebendas concedidas, a una cohorte de ultraconservadores trasnochados (suelen ser muy españoles y poco valencianos), a su aparente talante populista, a su permisividad en la concesión de permisos absurdos y caprichosos para utilizar la vía pública para el esparcimiento y ostentación de sus asociaciones fidelizadas y también por la animadversión de muchos valencianos sobrevenidos o de adopción hacia otras siglas políticas sin razón cabal alguna.

    Pero si eso es lo que pensaba, ahora creo que todas esas ridículas sobreinterpretaciones que representa ante los ciudadanos han llegado al esperpento, de tal manera que provoca incomprensión no sólo en las filas populares, sino en toda la ciudadanía que afortunadamente puede comprobar cual es el sesgo y evolución que está tomando el Consell respecto a la voluntad política de la Generalitat.

    En concreto, las manifestaciones de la señora alcaldesa respecto “al cariño y reconocimiento que la dirección del PP debe a Camps” y posteriormente también “a la militancia del PP de la Comunidad Valenciana”, quedan claramente fuera de lugar cuando el actual gobierno autonómico, sin obstáculos de ningún tipo ni de banderias está encauzando las garrafales acciones del anterior gobierno autonómico para reconducir los numerosos y cuantiosos errores del anterior Presidente, muy patentes y cada día más evidentes.

    Algunas de estas pifias o niñerías fueron reconocidas por el Presidente Fabra desde su toma de posesión, cuando expresó claramente la incomprensión ante la orden de cierre del repetidor de la TV3, indicando la falta de sentido que tenía esta medida, dado que las mismas emisiones de este canal se podía ver perfectamente a través de Internet (y hubiera podido añadir por vía satélite).

    En materia de comunicación, formalmente, también ha puesto de manifiesto que quiere deshacer algunos entuertos que se han derivado de la falta de interlocución, caso de los familiares de las victimas del desastre del metro de Valencia, a los que la Consellera Jhonson expresó “gran cariño”, así como del desaguisado montado por el exConseller Font de Mora sobre la imposición del Decreto trilingüe, etc.

    Respecto a una de las principales causas del endeudamiento de nuestra comunidad, los fastos y eventos multiples, que no multitudinarios, también ha hecho gestos el actual President de la Generalitat para eliminar todos aquellos que claramente no aporten absolutamente nada y sean desastrosos económicamente, aunque pongan en el mapa a la comunidad autonómica en la que se ha noticiado tanta corrupción. Claro está, si así lo permiten los compromisos asumidos, ya que algunos ya son insoslayables.

    Sin necesidad de extenderme más, me pregunto ¿qué reconocimiento se debe a quien no ha sabido dirigirnos, nos ha endeudado y encima está encausado?. ¿Qué crédito merece la Alcaldesa de Valencia que ha estado apoyando incondicionalmente a quien supuestamente, según sus manifestaciones se deja influir por personas inadecuadas? ¿Será necesaria la Secretaría del Amor propuesta por el Presidente Extremeño para colocar a todos los cargos del PP. que por decrepitud o ineptitud dejen de ser aptos para su partido y la política en general?.

    Creo sinceramente que esta Señora de la que cuento sus intervenciones por “destarifos” (si es intelegible su dicción -bastante deficiente-), debería pensar no en ocupar otro cargo más relevante, ya que aquí, para mi, ya llego al techo de su capacidad ayudada por la desidia, indolencia y a veces la estolidez generalizada de los valencianos, si no más bien en retirarse ya que existen candidatos que con mayor dignidad, eficiencia y juventud podrán realizar su labor y evitar que nos avergoncemos los que aún nos consideramos valencianos y deseamos que se nos respete en España y en el mundo.

     

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