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Antonio Ruiz Cano

Ex-Directivo de Empresas Públicas. Licenciado en Derecho y Graduado Social. Procuro ser objetivo en mis apreciaciones y fundamentar mis afirmaciones,con datos preexistentes, a ser posible contrastados.

Sobre este blog de Nacional

Reflexionar desde otra perspectiva y quizás diferente visión sobre los acontecimientos que nos afectan a los valencianos en todos los aspectos.


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  • 25
    Junio
    2012

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    De la oscuridad a las tinieblas

     Aparentemente no existe diferencia alguna de significado entre ambos sinónimos, sin embargo creo sinceramente que si existe grado mayor de negrura en las tinieblas por aquello de su simbolismo bíblico, aún sin caer en lo más tenebroso como puede ser el averno.

    Al margen de la disquisición inicial, lo que quiero reflejar con el título es la situación de opacidad que como un gran nubarrón ha ido cubriendo y tiñendo de sospecha, no ya al ahora ex presidente del Consejo General del Poder Judicial y del Tribunal Supremo, el Juez Dívar,  inculpado por un vocal del Consejo presidido por aquél, sino también  a los órganos judiciales que han intervenido en el estudio y resolución del supuesto ilícito penal que se le achacaba (Fiscalia y Tribunal Supremo)

    Supongo que a la inmensa mayoría de los españoles como a mí, todas las justificaciones y exculpaciones que se han dado a conocer en relación con este caso, parecen una tomadora de pelo para el gran público, aún sin conocimientos jurídicos, pues hay cuestiones que la recta razón y el sentido común impiden su aceptación al más tosco e inocente de los ciudadanos.

    Resultan paradójicas e incluso opuestas a la “justicia”, tan apelada por los partidarios de eximir de responsabilidad y reproche penal al Sr. Dívar:

    1º) Que en ausencia de regulación “reglamentaria” de los gastos de viaje o de difícil justificación (barra libre), no sea aplicable la carta magna y el código penal que sanciona la utilización de fondos públicos para fines privados.

    2º) Que se tache de deslealtad a un vocal porque denuncia la irregularidad detectada ante el Ministerio Fiscal, en lugar de hacerlo ante el órgano al que pertenece y que presidía el imputado, cuando realmente ha sido el único leal y legal para toda la sociedad,….¿o no es un deber cívico, legal, ético y moral denunciar las situaciones presuntamente delictivas?

    3º) Que el corporativismo del Consejo General tenga mayor importancia para sus miembros que la defensa de la verdadera justicia, aunque no esté normada.

    4º) Que el susodicho corporativismo y tendencias políticas dentro del referido órgano impulsen a sus miembros, para mantener una imagen impoluta y ocultar internamente sus vergüenzas, a, como se dice comúnmente, ”matar al mensajero”, ya que incluso trataban de hacerle dimitir.

    5º) Que se haya descubierto por este escándalo, la sobriedad en el funcionamiento de este órgano y los excesos de gasto que se producen, aunque no se hayan desvelado los gastos sin justificar de todos sus miembros.  

    6º) Que, a pesar de tener la conciencia tranquila  y sin dar las explicaciones debidas a la sociedad, Carlos Dívar dimita. 

    7º) Que la dimisión no lleve aparejada el retorno de lo gastado improcedentemente por este señor que se presentaba como el cuarto poder.  

    Y por último, que a tenor del totum revolutum que se presume que existía en este Consejo, la Fiscalía no investigue antes de que caduquen las acciones o prescriban los posibles delitos, sin que esto obste, a mi entender a la dimisión de  todos sus miembros, excepto el denunciante.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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