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Antonio Ruiz Cano

Ex-Directivo de Empresas Públicas. Licenciado en Derecho y Graduado Social. Procuro ser objetivo en mis apreciaciones y fundamentar mis afirmaciones,con datos preexistentes, a ser posible contrastados.

Sobre este blog de Nacional

Reflexionar desde otra perspectiva y quizás diferente visión sobre los acontecimientos que nos afectan a los valencianos en todos los aspectos.


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  • 22
    Octubre
    2015

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    Nacional Valencia

    IGNORANCIA SUPINA

    No tengo la menor duda de que Carlos Slim, considerado como la segunda fortuna mundial, debe tener unos conocimientos amplísimos de economía y una visión privilegiada para vislumbrar las oportunidades de negocios en muchos ámbitos, de lo contrario no habría podido amasar la fortuna de la que hoy es poseedor, ni mantendría operativas las numerosas empresas, algunas de sectores estratégicos como las comunicaciones, que actualmente permanecen activas y dándole suculentos dividendos.

    Sin embargo, a pesar del crédito y prestigio de este magnate, me atrevo a asegurar que, salvo una, todas las recomendaciones que dio el pasado viernes en la Universidad de Alicante, en el seno de la Conferencia Iberoamericana, como miembro de la Fundación Círculo de Montevideo, para superar la crisis, son erróneas, al menos para España.

    Considero que el Sr. Slim para dar estos consejos quizá ha partido de su propia experiencia que no es aplicable con carácter general y mucho menos en nuestro país por muchas razones, ya que hay que tener en cuenta el sustrato empresarial dominante en este país, poco industrializado, deudor de la tecnología externa y con un 90% de pequeñas y medianas empresas.

    Así pues, examinando cada una de las propuestas realizadas por este multimillonario, podemos afirmar categóricamente que este personaje está en la inopia y para refutar sus invenciones es necesario compararlas con la situación de facto que, por otra parte, no es respetuosa con las normas legales, ni por tanto conciliables con las citadas propuestas.

    En relación con la propuesta de trabajar 11 horas diarias durante tres días a la semana, quizá habría que explicarle al Sr. Slim que actualmente son multitud los trabajadores que exceden su jornada de trabajo, realizándose jornadas de más de 10 horas diarias  5 o 6  días a la semana con un contrato de 40 horas semanales o de más de 7 horas diarias con contratos de 4 horas diarias. La casuística es extensísima, pero lo realmente relevante es que si se cumpliese estrictamente la jornada estipulada contractualmente y se regularizaran los falsos autónomos crecería al menos un tercio el número de trabajadores empleados.

    Disiento asimismo con la apreciación de este personaje acerca de la pérdida, que estima en alrededor de 10 horas del tiempo de trabajo semanal, con lo que denomina "los cofee-break", ya que es totalmente incierto que en estas interrupciones, de más de dos horas al día, según su versión, se puedan producir en ninguna empresa pública ni privada. Esto aparte de una infamia debería representar una ofensa para cualquier empresa que se precie, pues nos asemeja talmente a un ejército de Pancho Villa, sin organización y sin mandos.

    Resulta obvio, por otra parte, según la propuesta de Slim, que si existiera la liberación de días de trabajo, por la acumulación de la jornada durante menos días, los días libres podrían generar otras actividades lúdicas o felicitarias de ocio, descanso, deporte, etc. creando nuevos nichos de mercado, más empleo y mayor calidad de vida.

    En cuanto a la recomendación para elevar la edad de jubilación, nada más y nada menos que hasta los 75 años, no sólo parte de un dato erróneo, pues si efectivamente hace unos años los trabajadores se jubilaban alrededor de los 63 años,  paulatinamente se ha ido incrementando esa edad y, seguramente, desconoce que la vigente edad de jubilación, salvo reducciones por actividades penosas, es de 67 años, edad a la que se van aproximando gradualmente todas las jubilaciones.

    Esta propuesta me parece una desfachatez, es como proponer que se trabaje hasta que la muerte te sobrevenga, porque aunque es cierto que la esperanza de vida se ha elevado en España hasta los 80 años para los hombres y 85 años para las mujeres, es necesario aclarar que esas edades son medias y por tanto existe un porcentaje muy superior de los no llegan a superar las edades mínimas de jubilación en comparación con los que sobrepasan los 80 años.

    Por otra parte, considero que lo realmente importante, para que sea viable el sistema de pensiones, no es la edad mínima o máxima de jubilación, sino los años de cotización que deben haber realizado los individuos y las empresas para hacerse acreedores los trabajadores a la pensión de jubilación y esta es una cuestión que cada vez es más complicada por diversos factores: 1) Incorporación más tardía al mercado de trabajo b) infra cotización de los salarios reales c) ausencia de cotización en el trabajo de la economía sumergida d) cotización minorada de los falsos autónomos.

    Tampoco puedo estar de acuerdo con el multimillonario mexicano en su afirmación "los parlamentos parecen fábricas de leyes" ya que la evolución, el nacimiento de nuevas tecnologías y aspectos que antaño eran imprevisibles hacen indispensable que deba legislarse ex-novo y adaptar las normas anteriores para cubrir todos los supuestos legales que requieren protección.

    No obstante, como apuntaba al principio de este artículo coincido plenamente en una de sus recomendaciones, manifestada con el siguiente aserto:  "Las empresas públicas deben tener un administrador profesional que no puede cambiar cada cuatro años con los cambios políticos".

    En su intervención, el Sr. Slim también realizó algunas otras recomendaciones que tampoco considero acertadas para nuestro tiempo ni nuestro país, pero que pasados unos años seguro que podrán ser cotejadas con la realidad y discutir si son implementables o no son adecuadas.

     

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