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Antonio Ruiz Cano

Ex-Directivo de Empresas Públicas. Licenciado en Derecho y Graduado Social. Procuro ser objetivo en mis apreciaciones y fundamentar mis afirmaciones,con datos preexistentes, a ser posible contrastados.

Sobre este blog de Nacional

Reflexionar desde otra perspectiva y quizás diferente visión sobre los acontecimientos que nos afectan a los valencianos en todos los aspectos.


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  • 12
    Junio
    2011

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    SIGNOS, HIPOCRESIA Y PROVOCACIÓN

    Decía un periódico local que la designación de Juan Cotino como Presidente de las Cortes Valencianas obedecía a un premio a su fidelidad, pero esta afirmación me ha suscitado un sinfín de interrogantes acerca del Sr. Cotino; ya que este “señor” parece tiene varios Jefes a los que debe fidelidad, tanto terrenales como celestiales.

    Le he asignado este tratamiento (Señor) y no otro, porque de acuerdo con su historial académico, profesional o familiar no lo considero acreedor a cualquier otro que le confiera mayor dignidad, ya que los únicos méritos que le han sido reconocidos corresponden a las asociaciones a las que ha pertenecido y, seguramente el mismo se ha procurado hábilmente su adjudicación.

     

    Examinando las actuaciones públicas y confesables, que son las que conozco, estimo que, en realidad sólo ha prevalido un señor que es muy terrenal, a la luz de su vanidad (busca su inmortalización en monumentos como los faraones) y flaquezas, es decir al Señor Camps y que por tanto no puede sentirse orgulloso, porque para realizar su servil labor en todos los cometidos que se le han confiado en los sucesivos gobiernos en los que ha intervenido, sin duda no ha cumplido con los mandamientos de su Jefe celestial.

     

    Por todo ello me pregunto a qué se debe ahora que haga ostentación en su nuevo nombramiento del signo de la cruz si éste no ha presidido casi ninguna de sus actuaciones políticas. Para verificar los dislates perpetrados por este señor, no es necesario más que recurrir a las hemerotecas y ver su gestión siempre torticera y mendaz, en la Conselleria de Bienestar Social, en la Policía, en la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Vivienda y Urbanismo, etc. etc. y muchos etcéteras.

     

    Así pues, me parece mezquino y contradictorio, el discurso conciliador desgranado desde la Presidencia de las Cortes, exhibiendo al propio tiempo símbolos religiosos que son motivo de confrontación entre los ciudadanos, y de falta de respeto a la voluntad de el pueblo español que se dotó de una Constitución aconfesional para todo el Estado y de nuestro monarca que la refrendó.

     

    No tengo ninguna duda que este gesto al igual que otros muchos al que nos tiene acostumbrados el ejecutivo valenciano no busca otra cosa que la provocación, para generar la discordia entre los valencianos, porque a pesar de que todos somos libres, de conformidad con la legalidad vigente, para poder ejercer y sobre todo cumplir con los preceptos de cualquier religión, otra cuestión bien diferente es querer imponer u ofender a los que no desean ni deben someterse al capricho de quien simplemente ostenta este símbolo para generar conflictos, máxime cuando a la vista está que es un pésimo siervo de su señor celestial.

     

    Estoy convencido que este hecho que requeriría una disculpa o reparación pública por parte del Sr. Cotino no se va a producir y es muy posible que él tampoco lo considere como una horrible falta que exige confesión y contrición, porque de lo contrario.. ¿cómo una persona con su religiosidad hubiera sido capaz de decir tantos desatinos del gobierno central regido por el PSOE? ¿o es que todo es lícito en política e incluso disculpable moralmente si se actúa contra el adversario?.

     

    Posiblemente el confesor del Sr. Cotino, no sólo le comprenda, le perdone e incluso comparta estos abominables hechos, pero yo puedo asegurarle que muchos valencianos no le perdonarán “jamás” estas tropelías.

     

     

     

     

     

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