C.A., Valencia
Hoy, esta agrupación cuenta con 163 voluntarios que dan clases a más de medio millar de ancianos en las diecinueve Ciberaulas de repaso repaso repartidas por toda la Comunidad Valenciana a través de los Centros de Atención Especializada a Mayores (CEAM).
«La asociación la formamos un grupo de antiguos alumnos de las clases de informática que puso en marcha la conselleria de Bienestar Social -explica Sebastián Gil, presidente de AVIM CV en Valencia-. Una vez terminamos los cursos de iniciación y avanzado, vimos la necesidad de repasar todo lo estudiado y practicar el manejo del ordenador». A pesar de los buenos resultados obtenidos durante las clases, los fundadores de AVIM comprendieron que «los mayores tenemos mucha voluntad de aprender, pero en ocasiones vamos más lentos, necesitamos más tiempo, y los profesores de estos cursos se deben a un programa estricto, tienen el tiempo muy marcado», explica. Una vez detectado el problema, encontraron también la solución. «Lo mejor era que nosotros mismos, los mayores, diésemos clases de repaso a otros mayores, porque nos conocemos, nos comprendemos, sabemos lo que necesitamos y, lo más importante de todo: tenemos todo el tiempo del mundo para aprender y para enseñar», afirma.
En efecto, con todo el tiempo del mundo a su favor, los voluntarios de AVIM-CV dedican cuatro horas semanales a la autoformación y otras tantas a la enseñanza en las Ciberaulas de repaso. En estos momentos, funcionan diecinueve Ciberaulas en la Comunidad Valenciana: siete en la provincia de Alicante, cuatro en Castelló y ocho en Valencia. Además, están pendientes dos nuevas incorporaciones en Orihuela y Gandía.. En cada uno de ellos, se da una media de entre tres y cinco horas semanales de clases. «En el CEAM de Doctor Waksman de Valencia damos cinco horas seguidas todos los viernes, y tenemos tanta demanda que nos planteamos aplicar el horario», cuentan
La dinámica de las ciberaulas es sencilla. Los alumnos comienzan por las clases de iniciación y con el tiempo, acceden al nivel avanzado. Una vez terminada esta etapa, el alumno puede optar a formar parte de la asociación y seguir aprendiendo informática a través de los cursos de autoformación en los que cada uno se especializa en un programa que más tarde comparte con el resto. En todo momento, los profesores son voluntarios de la asociación. «Todos los asistentes proceden de cursos de informática, y aquí lo que se hace es repasar teniendo en cuenta que muchas veces los mayores no tienen ordenadores en casa y no pueden poner en práctica lo que han aprendido en los cursos. Lo que hacemos aquí es alfabetizar al alumno informáticamente hablando. Repasamos cosas elementales, a manejar el ordenador, a familiarizarse con programas sencillos, a usar el menú, a crear carpetas...», explica Sebastián Gil.
El alumno que lo desea comienza las clases de nivel avanzado. «Aquí ya se empieza a usar Internet, a chatear, o a enviar correos electrónicos», dice. Pero las enseñanzas no se limitan al uso, sino también a la protección. «Les advertimos que no todo es seguro, les enseñamos a prevenir los fraudes». Las clases no tienen límite de tiempo. «En cada clase hay diez alumnos, uno por ordenador, y cada sesión dura una hora. Funcionamos con un temario, pero sin límite de tiempo. Esa es nuestra ventaja: que tenemos todo el tiempo del mundo.