16 de noviembre de 2015
16.11.2015

La valenciana Marta Esteban vuela junto a su liebre Nacho Cáceres

La atleta del Cárnicas Serrano pulveriza su marca personal y muestra su gran alegría en línea de meta

16.11.2015 | 11:45
Esteban y Cáceres, muy felices tras cruzar la meta.

Hace mucho tiempo que Marta Esteban tenía fijado en el calendario la fecha de ayer. Se había preparado a conciencia para este maratón y su alegría al cruzar la línea de meta era un reflejo de toda esa lucha. Al entrar se abrazaba efusivamente con un atleta olímpico como es Nacho Cáceres que había sido su liebre en esta prueba y que se deshacía en elogios hacia ella. Esteban, con su impresionante 2:34:42, había logrado batir su marca personal en casi cuatro minutos „la anterior era de 2.38.05 en 2011„ y fue la primera valenciana en llegar. Además acabó la novena en mujeres.

«Marta ha demostrado que es una luchadora, que es la cualidad fundamental imprescindible para afrontar un maratón. Lo ha peleado hasta el último metro, ha sabido sufrir y pelearlo. Yo le puedo ayudar, pero el esfuerzo lo hace ella y las piernas y la cabeza es lo que han de responder».

Por su parte, Esteban reflejaba su emoción: «Estoy muy contenta, en la media maratón nos equivocamos un poco en el ritmo del principio, pero supe apretar los dientes y aguantar hasta el final. Ahora se ha visto que tenía mucha fuerza y que Nacho es increíble como liebre y me ha ayudado también».

Durante la carrera, él la intentaba animar y que no se viniera abajo: «Me decía, «vamos Marta, vamos Marta», yo me he mantenido calladita, no he mirado en ningún momento el reloj, me he fiado completamente de él y nos ha salido bien». Por su parte, Cáceres reconocía que tampoco llevaba GPS. «No quería referencias más que las mías, tenía muy claro que la clave estaba en los primeros 15 km, luego hemos aflojado un poco, pero luego lo hemos recuperado al final». Él volvía a incidir en el valor de Esteban porque en la carrera a pie «El rebufo no sirve, solo sirve que te vayan las piernas, te descarga un poco mentalmente que alguien te vaya marcando el tiempo, pero tienes que estar bien tú». Al final, los dos, que llevaban, como todo el Cárnicas Serrano, un crespón negro por París, se acordaron de las víctimas en estos momentos difíciles.

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