Vergüenza ajena

María Cruz Ordóñez. Valencia.

27.09.2013 | 05:30

El fin de semana vi en televisión que en un pleno del Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife una mujer desesperada increpaba a la concejala de Servicios Sociales porque llevaba 14 meses sin cobrar y tenía tres hijos, el mayor de nueve años. Parece que había trabajado para una subcontrata del propio Ayuntamiento que había cometido una serie de irregularidades. La concejala en cuestión le sostenía la mirada y le pedía tranquilidad. Alrededor de ella estaban sentados unos personajillos que, no sé si por vergüenza ante lo que estaban escuchando o porque cuando repartieron la educación ellos no estaban , la ignoraban, dedicándose a mirar sus móviles de última generación y sus tabletas (que esos personajillos si se pueden permitir ). «¡A nosotros ni nos va ni nos viene, para qué vamos a dedicar atención a esta persona!» debían estar pensando. Seguramente estaban en viando mensajes a algún amigo con la información de los últimos partidos o enviándose alguna que otra fotito que se habían hecho en estas vacaciones.
En ese momento sentí vergüenza de compartir con estas personas la misma condición humana aunque bien pensado, ser humano no es tener dos brazos y dos piernas y desplazarnos en bipedestación. Es algo más importante de lo que estos individuos carecen. Como decía G. A.Becquer, no tienes corazón, tienes una máquina que cuando se mueve hace ruido. María Cruz Ordóñez. Valencia.