No se juega con la vida de las mujeres

Mar Vicent. Valencia.

25.11.2013 | 10:44

Es una violencia que viene de lejos, que algunos justifican porque siempre ha pasado. También la gente moría a causa de la peste, o quemaban a las mujeres en la hoguera, y eso no justifica que a día de hoy se permitieran tales barbaridades. Es una violencia selectiva, porque no va contra cualquiera, sino sólo sobre las mujeres. Ejercen la violencia contra las mujeres algunos hombres miserables que se creen amos de esclavas, dueños de las vidas ajenas. La mayoría de los hombres de este país la repudian y jamás la ejercerían, pero una pequeña minoría, cruel, dañina y demasiado activa no acaba de enterarse de que pegar a su mujer o ex mujer  es signo de cobardía e inhumanidad y de ninguna manera de masculinidad. Y además es un delito.
No es un fenómeno en retroceso. Las generaciones venideras, la juventud que hoy está en formación, está reproduciendo estos modelos tóxicos de relación. Las adolescentes asumen su obligación de dejarse tutelar por sus novios con la firme creencia de que los celos y la posesión son una demostración de cariño. Ellos, algunos pero siempre demasiados, creen que su hombría se demuestra con violencia, a tortazos y a golpes, si ella no sabe ajustarse al papel que tiene asignado.
La sociedad ya sabe que tiene un problema. No puede obviar que en los últimos 10 años son 700 las  mujeres muertas por esta causa. No puede ignorar que se presentan más de 3oo denuncias diarias. Tiene que dar la cara. Arbitrar soluciones. Sabe lo que pasa y porqué pasa. No puede callar. No se frena al maltratador con palabras, ni se protege a las mujeres con promesas. Las matan hombres sin humanidad, pero pueden hacerlo porque sólo se enfrentan a palabras y promesas. No tienen futuro. Lo sabemos. Ellas también. Pero tampoco tiene futuro una sociedad anestesiada que presencia tanto dolor ajeno y no exige soluciones inmediatas y eficaces a quien debe facilitarlas. Mar Vicent. Valencia.