10 de agosto de 2015
10.08.2015

Detalles económicos

10.08.2015 | 04:15

Estudié en su momento, entre varios economistas, a John Kenneth Galbraith, que habló de países pobres y países ricos dejando a un lado la obsoleta definición y distinción de países desarrollados y países subdesarrollados, y más que Estados industriales o nuevas naciones emergentes. También trató los puntos de encuentro y acuerdo en los asuntos económicos entre países del este y el oeste, o sea la propiedad conjunta de los medios de producción por el Estado, o la libre empresa para el desarrollo económico, y la diferenciación extrema entre países capitalistas y socialistas, o países del norte y del sur en diferentes estadios de riqueza o pobreza en Hispanoamérica. Esas reuniones de los países más industrializados, producen protestas y resquemores, pues se observa que no se reinvierten los resultados en las sociedades pobres, y el círculo vuelve a empezar. De ahí una generación nueva de partidos radicales a los que la pobreza hace surgir como la panacea de su resolución, aunque de momento no parece que haya sido así. Las multinacionales o las grandes corporaciones mantienen el poder productivo y de mercado (por ejemplo, la OPEP). Siempre he pensado como economista en la redistribución de la riqueza pausadamente y el pensamiento de solidaridad hecho práctica real que puede contribuir al equilibrio social mundial entre países ricos y países pobres. Francisco Javier Sotés Gil. Valencia.

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