01 de febrero de 2016
01.02.2016

Un poco de coherencia

01.02.2016 | 04:15

Tanto durante el debate electoral en el que Soraya sustituyó a Rajoy, como en el cara a cara de este último con Pedro Sánchez, Albert Rivera y el líder socialista acusaron al presidente del PP de estar involucrado en los temas de corrupción en su partido que, día a día, siguen teniendo recorrido judicial.
Tras las elecciones hacen falta pactos y se pide «altura de miras», «responsabilidad de Estado» y se invoca a que, en Europa, inmediatamente se entienden los partidos capaces de formar gobierno anticipando el bien común al de las siglas o las personas. ¿Es que estamos todos locos?. ¿Cómo se puede pedir dar soporte para la continuidad en la presidencia del gobierno a la persona que ha recibido las críticas más graves que se pueden hacer a un político?. ¿Acaso era un juego de trileros o, como la mayoría de los españoles, creíamos en las acusaciones?
Entonces, ¿por qué el sr. Rajoy no da el paso de estadista responsable y se aparta de cualquier negociación que, llevarla a cabo con él, significaría un desprecio al electorado y una auténtica hipocresía por parte de los otros líderes políticos?. José Ramón Díaz. Bétera

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