29 de febrero de 2016
29.02.2016

Por unas fallas sin sangre

29.02.2016 | 04:15

El mundo esta alborotado pero hoy estoy aquí para escribir de una tortura que sorprendentemente aún sigue existiendo. Y por si eso no fuera poco, la gente lo disfruta. La tauromaquia nació en el siglo XII junto a las batallas de gladiadores. Si esas batallas desaparecieron, ¿por qué la tauromaquia no? Partidos como el PP apoyan la tauromaquia y la subvencionan; uego están partidos como Podemos e IU que no la subvencionan o incluso esta última querría abolirla. Nunca voy a entender que Pablo Iglesias no quiera abolir la tauromaquia ya que él mismo dijo en el pabellón de la Fuente de San Luis: «Gracias por hacer del maltrato animal una lucha».

La tauromaquia es el arte de las personas mayores y lo puedo entender. Para la gente joven es diferente. Según una encuesta de World Animal Protection, el apoyo a la tauromaquia ha caído de un 30 % a un 19 % en menos de 3 años y el 84 % de los encuestados entre los 16-24 años de edad afirmó estar «poco» o «nada» orgulloso de vivir en un país donde es una tradición cultural. Podemos ver que las plazas cada vez se vacían más y mas, como los ciudadanos de otros países donde existe la tauromaquia se han movilizado. La gente ya no quiere esta barbarie en sus países. Yo, como español, me avergüenzo. ¿Cuándo han decidido millones de personas que quieren que de su sueldo se financie el asesinato?

En menos de un mes llegan las Fallas y aprovechamos para asesinar al triple de toros. No lo vamos a permitir, estamos hartos. No quiero que mi ciudad lleve sangre en su bandera. Es atroz matar. Vamos a manifestarnos para parar esta barbarie. Todas las personas que estén en contra de la tortura, que estén atentas a las movilizaciones entre el 12 y el 20 de marzo.

Y yo le pregunto al alcalde de Valencia: ¿piensa usted parar esta barbarie? Nosotrosseguiremos hasta el final pero es usted el que puede hacerlo desaparecer ya. Queremos ser como Cataluña, libres de sangre en sus ciudades. Pare esto ya que ya ha llegado demasiado lejos. Pero qué voy a saber yo, solo tengo 17 años. Aarón Nácher Hidalgo. Valencia

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