08 de julio de 2016
08.07.2016

El cortejo

08.07.2016 | 04:15

Expectante puede ser el adjetivo que resuma el sentimiento ciudadano, pero no un expectante de expectativa, más bien un expectante que proviene de preocupado, vigilante o atento. Y es que el suspense no se puede sostener indefinidamente, ya dijo Hitchcock que la duración de la película debía ser proporcional a la resistencia de la vejiga humana. Todos los días hay declaraciones sobre encuentros y desencuentros, vetos y acercamientos, amores y desamores. El interés ciudadano pasa a segundo plano cuando entra en escena el interés partidista, el tacticismo interno o los egos indebidamente hinchados.

Este juego asemeja un documental del National Geographic sobre el cortejo o los rituales de apareamiento del mundo animal que no dejan de ser un particular método de negociación, un juego de seducción en que las muestras de agilidad y fuerza, caricias, cantos y exhibiciones conforman un intrincado lenguaje. Aunque sean normales las idas y venidas, los fuertes acercamientos seguidos de rotundos rechazos, la emisión de profundos sonidos guturales, la hinchazón de los cuerpos y otros muchos aspavientos, es deseable que no dilaten más este vistoso ritual y que todo acabe pronto en una feliz cópula. Eduardo Gómez. Valencia.

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