12 de julio de 2016
12.07.2016

Hipocresía mercantilista

12.07.2016 | 04:15

Los españoles seguimos sin gobierno porque los progresistas de nuevo cuño se niegan a pactar con el partido de Rajoy que tantas desgracias ha ocasionado a la sociedad española. Vivimos en el país del desconcierto y no es factible ni deseable que el Partido Popular siga hundiendo en la miseria a la mayoría de españoles que, por puro encanto quizá, aún pueden veranear y disfrutar de sus vacaciones estivales.

Pero Iglesias, Sánchez y Rivera tienen más que razón. En España la sanidad es un desastre, millones de niños están sin escolarizar, los medios de comunicación sufren una censura atroz, el caos reina en los aeropuertos, puertos y estaciones de tren, los supermercados están desabastecidos y las colas para conseguir los restos son interminables... Cuando escuchamos a los políticos progresistas quejarse del estado de la nación, nos preguntamos si se han confundido de país y si aún no han conseguido desprenderse del apego ideológico que sienten por Venezuela. La realidad catastrofista que nos pintan no se corresponde con el día a día de millones de españoles.

Pero bien, los progresistas han venido para quedarse y para sacarnos de la degradación moral que padecemos. Por eso, una de las primeras medidas que van a tomar va a ser denunciar a todos esos colegios públicos que se convierten en comercios todos los meses de junio, pues ejercen una competencia desleal e ilegal a las pequeñas librerías que agonizan. Seguro que los progresistas de nuevo cuño defienden los puestos de trabajo de todos esos libreros que ya no pueden más y logran convencer a las asociaciones de padres de los colegios públicos para que renuncien a los beneficios que la venta de los libros escolares les reporta y se pongan en la piel de los que sí necesitan de esas ganancias para poder subsistir y mantener su puesto de trabajo. Jesús Asensi Vendrell. Algemesí.

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