30 de septiembre de 2016
30.09.2016

Educación que hipnotiza, más que despierta

Las esponjas humanas lo conocen todo en teoría pero les falta la aplicación. Se empapan en información sin obtener conocimiento alguno

30.09.2016 | 00:48

Estudiar no es grabar en la memoria las hojas impresas de un libro. Estudiar es entender lo que lees o escuchas. A través de la observación nos llega el conocimiento, y si eres capaz de sacarle partido a lo que aprendiste aplicándolo, encontraste la razón de ser del estudio. Recuperar esta definición inspiraría al renacimiento hacia una auténtica reforma. Muchos sabemos que este es uno de los principales problemas que tenemos en la educación de ´mediterránea´. Nos atiborramos de páginas enteras de texto, ¿para qué? Para aprobar un examen, ¿y, ¿qué he aprendido?, ¿para qué me ha servido?

Tenemos que darle a la educación una manera de estudiar científica, o sea, estudiar y ver la realidad. Leer y aplicar, estudiar y practicar, estudiar y practicar.... Esto es lo que hace personas despiertas y capaces, seguras a la hora de tomar un trabajo sin causar daños, y emprendedores capaces de crear un negocio exitoso. Hay personas que son verdaderas esponjas humanas, que absorben información que permanece en su mente como una masa sin digerir que da la apariencia de ´sabiduría´ pero que produce resultados pobres. Esa información acumulada es inútil porque no se le enseñó a aplicarla a los asuntos cotidianos. Las esponjas humanas lo conocen todo en teoría pero les falta la aplicación. Se empapan en información sin obtener conocimiento alguno. Para no ser esponjas debemos saber estudiar.
Aprender cómo aprender siguiendo una metodología de estudio coherente debería ser la primera asignatura del estudiante. Es la columna vertebral de todo estudio exitoso, donde se encuentra ´la soñada calidad educativa´.

La manera no es aprender a subrayar o hacer esquemas; es antes, está aprender a leer y entenderlo. El uso del diccionario es fundamental, es raro encontrar a un estudiante que lo use para poder comprender una palabra. La mayoría de los estudiantes me responden que la última vez que utilizaron un diccionario fue hace tres o cuatro años. Esto es una barbaridad. El diccionario es una herramienta vital como el martillo para el carpintero. Cada vez que abres un libro debes de tener y usar el diccionario en todo momento. Aprender a manejar un diccionario sencillo y las palabras es una técnica interesante.

Mostrar la información que leemos evita que uno se aburra. Por otro lado, no podemos meter en el mismo cajón a todos por igual; hay que respetar el nivel de dificultad que tiene cada estudiante, y se puede hacer con un maestro realmente formado. Y por último, hacer del estudio algo individual es una realidad necesaria y posible. El propio Ministerio debe ser autocrítico si quiere reducir el fracaso y el abandono escolar. Una de las cosas que le daría oxígeno es dejar de monopolizarla, y permitir a cada familia elegir el método que considere mejor para su hijo.
Tanto los que tenemos la vocación por enseñar como los padres, y sobre todo los jóvenes, no podemos esperar a que el Ministerio despierte y encuentre la reforma mágica usando mientras a nuestros hijos como ´conejitos de indias´. Como la última reforma, de volver a implantar la reválida para Eso y Bachiller. Vamos a ver, si no se sabe estudiar, tampoco formar al docente, con un fracaso escolar elevadísimo, con un alumnado cada vez más numeroso que no quiere ir a clase; el ministerio no es ninguna autoridad válida para tomar medida alguna.
Ya son 4.000 familias en España que a sus hijos no los llevan al colegio. En Estados Unidos, como en la mayoría de los países europeos menos España, reconocen el derecho a la escolarización en casa. Esta apertura devolvería prestigio democrático al ministerio y por tanto a todas las gentes, que lo que quieren es sobre todo que su hijo sea feliz y capaz.

Las palabras nos comunican ideas, si éstas no se comprenden crean lagunas, estupidez, lentitud, incapacidad, paro, delincuencia, drogadicción, etc., todo esto se cultiva en las escuelas. Detrás de la ignorancia encontramos centenares de palabras que no se entendieron, y la tristeza de acudir obligados a clase al día siguiente sin haber entendido lo anterior, a recibir un nuevo tema. Esto es autoritarismo. Esto hipnotiza, enseña a memorizar, y a no pensar por uno mismos.

De 100 estudiantes que inician la primaria, 15 acaban la carrera soñada y solo cinco prosperan en su profesión. Por cierto, la profesión con más bajas laborales, con un 61%, es la de maestro. Por Dios, ¡no más reformas!. Y sí al derechi de cada familia a elegir la educación que quiera para su hijo.

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