03 de noviembre de 2016

Perros en la fe

02.11.2016 | 22:39

En respuesta a la carta de Magdalena Navarro del pasado 19 de octubre, queremos aclarar sus dudas y aportar información científica que ayude a mejorar el conocimiento de la utilidad de este tipo de intervenciones asistidas con perros. Desde el año 2007 la acreditación de perros de asistencia en nuestra comunidad está regulada y se exige la vinculación a un programa definido, la superación de un curso de adiestramiento específico y el informe veterinario que garantice el perfecto estado de salud del animal. Todo ello garantiza la seguridad de los niños y las niñas participantes.

La fase piloto del programa Can de la Mano en la Unidad de Oncología Pediátrica de La Fe se ha realizado con perros acreditados por la Conselleria d´Igualtat i Polítiques Inclusives, cuenta con la supervisión constante del adiestrador capacitado que ha entrenado a las mascotas y con los controles periódicos semestrales por la veterinaria del hospital. Los encuentros se realizan en espacios definidos fuera de la sala de Oncología Pediátrica, se han excluido los niños y niñas con sospecha o evidencia de alergia al perro (afortunadamente ninguno hasta la fecha) y, en caso de inmunosupresión, llevan mascarilla durante su salida fuera de la habitación para tener los encuentros con el perro. En ese entorno no se requiere, siguiendo los protocolos del Servicio de Medicina Preventiva, que los padres lleven bata o calzas en los pies.

Estas intervenciones asistidas con perros están ampliamente implantadas en países anglosajones. Los mejores hospitales pediátricos norteamericanos cuentan con programas de esta naturaleza. En España, el Hospital Sant Joan de Déu es el primero que introdujo perros de asistencia hace cinco años y han ampliado su labor a todas las áreas del hospital desde entonces. Los beneficios objetivos descritos en la literatura científica los estamos confirmando con la evaluación rigurosa en el programa y esperamos poder darlos a conocer en un futuro próximo. De momento, la percepción negativa asociada a la estancia hospitalaria que el tratamiento de la enfermedad conlleva disminuye claramente para los niños y las niñas, además de para los familiares que los acompañan. Juan López Andreu, Bárbara Torres . Valencia.

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