15 de julio de 2017
15.07.2017

Esclavismo del siglo XXI

15.07.2017 | 04:15

Desde que estalló la crisis, el salario real en España se ha reducido el 25%. ¿Qué lectura podemos hacer al respecto? Pues que nos toman el pelo. Se despidió a cientos de miles de trabajadores modestos, y, por el contrario, subieron las rentas de los banqueros rescatados y altos ejecutivos. De hecho, los ricos se han hecho mucho más ricos durante la crisis y los pobres, como siempre, mucho más pobres. Alemania también se aprovecha de la crisis y pesca en este rio revuelto porque obliga a la UE a comprarle todos sus productos y endeudarse con su banca.

La desvergüenza del Gobierno fue descarada cuando salió a avalar la tesis interesada del capital y nos decía: «¡Y que dé las gracias quien tenga un trabajo!». Los empresarios se subieron al carro del despido fácil. Los dramas se sucedían en millones de hogares españoles. Nuestros gobiernos sociales avalaban el nuevo esclavismo del siglo XXI, peor que el que se daba en Roma o Grecia. Allí un esclavo tenía derecho a comida, vivienda y sanidad y en su vejez, la tranquilidad de la casa de su amo. Hoy en día en este esclavismo nuevo del siglo XXI, el amo es el capital que impone un salario de pobreza para, como decía Maquiavelo, que el populacho pueda aguantar un poco vivo y seguir consumiendo los productos fabricados y ofrecidos por sus multinacionales.

Este drama lo conocemos todos. ¿A cuántos conocemos que ganando 1.800 euros al mes les despidieron e inmediatamente contrataban para el mismo trabajo a otro trabajador, o incluso al mismo, y le pagaban 800 euros? Recordemos al que antes de la crisis se le llamaba mileurista con lástima y pensábamos que el dueño de aquella empresa era un explotador. Hoy, a ese mismo empresario nos lo pintan de bondadoso cuando paga 700 euros

¿Qué puede hacer un joven con 800 euros al mes?¿Compra casa?¿Tiene hijos?¿Crea una familia? El Gobierno ha olvidado que debe defender a sus ciudadanos de la voracidad del capital que domina tanto las multinacionales como los medios de comunicación, incluso maneja a los gobiernos. Víctor Miguel Mengual Arrufat. València.

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