Nerea Soriano, Castelló
Desolación y ruina. Esta es la situación en la que se encuentran alrededor de 200 núcleos de la provincia de Castelló, la mayoría en las comarcas de interior. Agustí Hernández y José Manuel Almerich han elaborado el primer libro recopilatorio en el que se analiza el abandono de los pueblos. Publicado por el Consell Valencià de Cultura, Pobles Abandonats. Els paisatges de l'oblit, hace un exhaustivo análisis sobre las causas y consecuencias de este fenómeno.
En los años 50 y 60 -tal y como explica Hernández- se produce un gran movimiento emigratorio en el que los habitantes de los pueblos de interior abandonan el mundo rural para irse a la zonas industriales. "De esta forma, comarcas como l'Alcalatén, els Ports, l'Alt Maestrat o l'Alt Millars, vieron como su población se redujo considerablemente", añade el escritor. Como ejemplo, el también periodista, cita Morella que ha pasado de sus casi 5.000 habitantes de 1950 a 2.863 que tiene ahora.
Construcción de embalses
Otras de las causas que ha provocado el abandono de parajes durante la segunda mitad del siglo XX ha sido la construcción de embalses. "El embalse de Arenós provocó la destrucción de Campos de Arenoso y otros lugares próximos", señala Hernández. El autor asegura que una de las comarcas que se ha visto más afectada por el despoblamiento es Els Ports "que, actualmente, podemos decir que tiene una densidad de población de 5 habitantes por kilómetro cuadrado, la misma densidad que tenía en el siglo XVIII".
La principal consecuencia que ha traído la despoblación ha sido el aumento de la masa forestal. El periodista comenta que "ha habido pueblos, por ejemplo, Jinquer de l' Alcúdia de Veo, que fue deshabitado en el Guerra Civil y, que hoy, la vegetación se lo ha tragado".
No obstante, ello también implica que "se ha podido recuperar un pulmón verde en la provincia lo que provocado la protección de algunos parajes como la Serra d'Irta, la Tinença de Benifassà, el parque de Penyagolosa y la Serra d'Espadà". La despoblación, más en concreto la emigración, también ha provocado que en el interior de la provincia apenas viva el 15% de la población mientras que el 85% restante resida en la costa, masificando el litoral. "Contrarrestado esta situación, ahora, se está dando el fenómeno de la segunda vivienda y que en pueblos como Benafigos, Xodos o Vistabella se estén rehabilitando casas. Las personas mayores que, de jóvenes tuvieron que marcharse, ahora vuelven al pueblo a pasar la jubilación", añade Agustí Hernández.
Pocas soluciones
Ante esta situación, pocas soluciones se plantean aunque, como señala uno de los autores del libro, "desde el gobierno central, autonómico y provincial se intensifican las inversiones lo que ha hecho que en pueblos como Vilafranca se consiga fijar el número de habitantes". No obstante, queda muy lejos una recuperación poblacional como la de antaño. "Es muy difícil que la gente se vaya a vivir a lugares aislados, sin conexiones a las vías principales y con problemas de luz y agua. Las condiciones de aislamiento, orográficas y climatológicas hace que la gente no afinque su residencia habitual en estos pueblos y opten por ir a vivir sólo en verano", concluye el escritor.
Todos estos datos, ampliados y con testimonios, se pueden ver en la exposición Pobles abandonats, pobles en la memòria del Museu Valencià d'Etnologia y que en verano llegará a Castelló. El Ayuntamiento de Tales ya acogió una proyección de fotos de pueblos abandonados de Castelló el verano pasado. Además, Hernández ha puesto en marcha un blog donde se ofrece más información. (www.elspoblesvalenciansabandonats.blogspot.com).