Sergi Pitarch, Castelló
El Mesón del Vino a vuelto a ser, un año más, una de los puntos neurálgicos y de reunión de la Magdalena. Centenares de jóvenes, y no tan jóvenes, se han agolpado dentro del recinto de "casetas" para degustar los mejores caldos y conversar con sus amigos. Una novedad de este año ha sido la opción que han tomado muchos de los visitantes de "traerse" la bebida de casa, es decir, emulando el tradicional botellón. Y es que esa ha sido una de las quejas que más se han escuchado durante estas fiestas fundacionales de Castelló por parte de los fans de este tradicional mesón. Pese a la crisis, y pese a haberse convertido en un reclamo para atraer a la gente, los propietarios de las casetas no han querido, o no han podido, ajustar los precios a la situación económica.
Aun así, el ambiente en el Mesón del Vino ha sido espectacular durante toda la Magdalena, con las charangas y las collas a pleno rendimiento y con todas las casetas ocupadas. El bullicio sólo paraba cuando los operarios de limpieza entraban con sus maquinas de 16 a 17 horas para dejar como una patena el recinto. A las 18 horas, vuelta empezar y que siga la fiesta.
A pocos metros del Mesón del Vino, junto al Auditorio, se ha situado este año la Feria Alternativa. Alternativa por su mezcla entre los tradicional y lo moderno. De esta manera, el visitante puede disfrutar de unos exquisitos manjares tradicionales como el Pulpo A Feira o el Morro de Cerdo, tomarse un Te marroquí o comprar los mejores quesos artesanales del interior de Castelló. Tras la comida y con unas almendras garrapiñadas o un poco de pan de higo, el visitante puede comprar toda clase de anillos, pulseras y abalorios hechos artesanalmente. La ropa y las camisetas alternativas así como toda clase de instrumentos considerados "modernos" son otro de los atractivos de la Feria Alternativa.