Noemí Oms, Benicarló
El proyecto de obra para la rehabilitación integral de la capilla del convento de Sant Francesc de Benicarló, que debía preparar la Conselleria de Cultura, ya está listo, tal como ha anunciado la técnica directora del Mucbe (Museu de la Ciutat de Benicarló), Lorena Luján. La capilla es el único espacio que queda por rehabilitar del antiguo convento franciscano. Y, si bien desde el equipo de gobierno se anunció el compromiso verbal del Consell de financiar los trabajos de restauración de este espacio, lo cierto es que este proyecto todavía no cuenta con una consignación económica efectiva para poder desarrollar las obras.
Según Luján, la Dirección General de Patrimonio pretende destinar este espacio a la exhibición de retablos y obras pictóricas clásicas. Precisamente, desde Patrimonio se ha decidido que sea la capilla la que albergue una de las exposiciones permanentes del Mucbe, la muestra sobre la historia medieval, evolución y gobierno de la población y convento. La muestra se preveía desarrollar en un itinerario a través del edificio que explicaría los usos de las distintas salas en la antigüedad.
Por otro lado, este espacio también se pretende dedicar a la celebración de conciertos ya que sus características en cuanto a "altura y acústica" lo convierten en un recinto idóneo para estos fines, por lo que los técnicos de la conselleria están perfilando el sistema de sonido e iluminación del espacio. Cabe recordar que la capilla acogió hace varios años, coincidiendo con la apertura al público del museo, un concierto de Carles Santos y los bailes de Sol Picó.
Paralizado por el alto coste
El proyecto de rehabilitación de la capilla quedó aparcado durante la restauración del resto del convento debido en buena parte al elevado coste de los trabajos. Una inversión que sufragaron la Conselleria de Cultura y el Ayuntamiento de Benicarló y que alcanzó los 4,2 millones de euros. Por otro lado, el departamento de Bellas Artes financió los 160.000 euros que costó la recuperación del tono original de la fachada. Finalmente, se procedió a la restauración de los murales del presbiterio con el fin de recuperar las pinturas datadas de 1750 que habían quedado maltrechas a consecuencia de un incendio. Los trabajos permitieron descubrir, bajo las capas de pintura, la presencia de dos franciscanos en los lunetos del presbiterio.