J. Domingo, Castelló
La nieve ha marcado el último tramo de la Semana Santa en las comarcas del norte de Castelló. El paisaje blanco se ha convertido en otro reclamo para los visitantes. Los turistas que se dirigieron ayer a Els Ports se acercaron hasta el puerto de Torremiró, en el término de Morella, para observar las últimas montañas nevadas. Los trineos descendiendo por las pendientes, las bolas de nieve y los muñecos, fueron las imagenes más vistas en el entorno de la carretera nacional 232.
En el resto de puntos del interior el paisaje blanco fue perdiendo terreno. La nieve únicamente se mantenía en puntos como el puerto de las Cabrillas, entre Portell y la Iglesuela del Cid.
La de ayer fue la primera jornada de la Pascua en la que los visitantes pudieron disfrutar de la climatología, aunque el sol no fue predominante. En entornos como Sant Pau de Albocàsser centenares de personas se comieron "la Mona". También estuvieron especialmente concurridos los restaurantes que se enmarcan dentro de la ruta de la Xulla, desde Vilafamés hasta Albocàsser. Los restaurantes incluso tuvieron turnos para comer.
Según las primeras estimaciones realizadas por la oficina de turismo de Morella el puente festivo, pese a la climatología adversa, ha sido mejor de lo que se esperaba. El mal tiempo y la nieve han propiciado que se hayan registrado menos visitas de un día a Morella, aunque quizá las montañas han tenido más visitantes que si no está el paisaje blanco. Los turistas han preferido resguardarse en la oferta museística de los pueblos. Así en Morella la iglesia Arciprestal o el museo de dinosaurios han registrado un importante número de visitas.
El Museu del de la Pedra en Sec ha sido uno de los atractivos de Vilafranca, así como la iglesia parroquial y la Torre del Conjurar, donde el domingo se organizó una jornada de puertas abiertas.