Carlos Rodríguez, Onda
Asegurar que fumar no es perjudicial para la salud irritaría a cualquier círculo médico o departamento público de Sanidad, aunque en el barrio de la Morería ha surgido un caso que pone en tela de juicio la afirmación categórica sobre los efectos nocivos del tabaco, al menos en los toros.
Más que matar, lo que hizo el tabaco, aunque para ser más concreto, su pitillera, fue salvar la integridad física de Sergio Robles, aficionado taurino que el martes acudió a las celebraciones del barrio de la Morería, que esta semana honra a San Vicente con diversos actos populares, pero sobre todo taurinos.
Salía del cajón de la calle Los Naranjos el primer toro de la tarde, que tras embestir sin éxito a dos recortadores, se dirigió a la barrera de la calle Escultor Folià a probar fortuna. Allí, en el segundo escalón, se disponía a subir Sergio para resguardarse del astado, pero no agarró con fuerza el cuarto barrote, se resbaló y cayó al suelo, donde ya le esperaba Fogonero con sus pitones preparados.
"No sentí miedo", aseguró Sergio a pesar de las consecuencias de la cogida. Un moratón en la costilla izquierda, un golpe en el tobillo, algunas magulladuras y la chaqueta rota fue el balance de la cogida. Aunque lo más sorprendente es la cornada que recibió la pitillera que tenía guardada en el bolsillo izquierdo de su pantalón, que ayer todavía llevaba consigo, doblada, y que ya ha pasado a convertirse en amuleto de la buena suerte, porque sin ella, lo habitual hubiese sido una herida en la ingle de unos cuantos centímetros y una cogida de envergadura y peligrosa.
No fue necesario trasladar a Sergio al hospital. En la enfermería "me curaron, me vendaron, me pusieron una vacuna y ahora ando con una muleta, pero el sábado ya estoy corriendo otra vez", auguró ayer optimista desde una barrera del recinto junto a unos amigos.
Defensor a ultranza de los bous al carrer, Sergio espera "no liar la perdiz" y que este "accidente" no tenga demasiada repercusión porque comparte la opinión de otros aficionados de que cada vez que sale una cogida en los medios de comunicación se perjudica a la fiesta.