J. A., Castelló
El consulado rumano en Castelló estima que un 20% de los inmigrantes de este país podrían acogerse al plan de retorno voluntario del Gobierno, y buena parte de ellos optan a cobrar el importe íntegro del subsidio por desempleo.
En la actualidad hay cerca de 52.000 rumanos en la provincia de Castelló, de los cuales 6.700 están en paro y cobran la prestación oficial. Según el consulado, casi uno de cada cuatro rumanos estaría dispuesto a retornar a su país, lo que supondría un éxodo de casi 13.000 personas.
Otro de los problemas que preocupan al Gobierno central es el actual ritmo de destrucción de empleo entre los rumanos, que son, de largo, el colectivo de extranjeros más numeroso de la provincia. En marzo, el número de parados de esta nacionalidad ascendía a 6.300, por lo que sólo en el último mes se han quedado sin trabajo más de 400 personas.
El futuro no se presenta nada fácil para los trabajadores de Rumanía que estarían dispuestos a regresar. De hecho, la mayoría ni siquiera se lo plantea. "¿Volver a Rumanía? No quiero volver. ¿Está claro?", espetaba ayer una mujer que salía de la oficina de empleo de la calle Herrero.
Liviu Popa, cónsul de Rumanía en Castelló, advierte de que "la situación en nuestro país es aún más complicada que en España. Los sueldos no llegan a la mitad de los de aquí, y las rentas por alquiler de vivienda cuestan más del doble".
La mayoría de los rumanos que estudian acogerse al retorno voluntario volverá al medio rural, un destino que ahora mismo ofrece más posibilidades de encontrar trabajo que las grandes ciudades. Según el consulado rumano, cada ciudadano de aquel país tiene derecho a recibir 10 hectáreas por la restitución de tierras tras la caída del comunismo. De modo que instalarse en el campo puede ser una alternativa, ya que la agricultura de subsistencia sigue funcionando.
Mientras tanto, el ritmo de entrada de ciudadanos rumanos en Castelló sigue decreciendo. El pasado año por estas fechas llegaban una media de 4.000, mientras que en abril de este año apenas superan el millar.
Mano de obra
"Yo no volveré ni loca. Sólo le digo una cosa: para recibir un finiquito con una empresa de mi país me han hecho firmar cuarenta papeles. Y muchos funcionarios siguen poniendo la mano para cobrar bajo manga. Es una pena, porque es un gran país, pero no levanta cabeza", explica Nadia, una mujer rumana que espera en la cola del consulado.
Altos cargos ministeriales rumanos se han desplazado a Castelló en los últimos meses tratando de concienciar a sus compatriotas de las ventajas que tiene volver a casa. "Rumanía sigue necesitando mano de obra, sobre todo para llevar a cabo los grandes proyectos de infraestructuras que se ha han adjudicado y financiado con los fondos europeos de cohesión", añade el cónsul Liviu Popa.