Aparici salió reforzado del pasado congreso provincial del PP, donde fue nombrado vicesecretario general de organización. Además, fue el redactor del nuevo reglamento interno, en el que no hay ningún apartado dedicado al régimen disciplinario y de sanciones del partido en ámbito provincial.Es ahí donde debería haber quedado regulado qué hacer con un militante en caso de que resulte imputado o condenado. Sólo en una disposición adicional remite a los estatutos nacionales y al reglamento autonómico. Eso sí, dejó bien definida su función de vicesecretario de organización y su primacía sobre el resto de vicesecretarios.
Aparici también se presentó de nuevo a la presidencia del PP en la Vall y salió reelegido. Además, no tuvo ningún reparo en denunciar "el cinismo político" de Colomer y recordarle en el pleno las imputaciones judiciales de diputados socialistas como José Vicente Isach. Unas declaraciones que hizo pese a estar imputado.
Fabra aseguró ayer que no tomará ninguna medida contra Aparici. Tampoco parece estar en disposición de actuar la cúpula del PP valenciano, debilitada por la implicación de Camps y Costa en el caso Gürtel. El PP hace uso de un rasero subjetivo en la aplicación de medidas disciplinarias. Además del chorreo de dimisiones en Madrid, forzó la suspensión de militancia de Víctor Campos por su imputación en la trama destapada por Garzón. Sin embargo, mantiene a Fabra, también imputado, y ahora a Aparici, pese a que ya se ha decretado la apertura de juicio oral. Obligó a Manuel Vilanova a dejar la alcaldía de Vila-real tras su condena, pero lo dejó de presidente local del PP. Informa J. Ruiz